Felicidad y el conjuro de la mesa chica

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La investigación más longeva (85 años) sobre el bienestar de la vida, confirma que la felicidad no es el dinero, ni el éxito profesional,  ni viajes a destinos exóticos. Son las relaciones. Y se potencia con otro estudio que afirma que somos parte de una red de no más de cinco personas que es nuestro auditorio diario. Nuestra influencia, positiva o negativa. Por qué acudimos al conjuro mágico de nuestros vínculos.

Uno de los estudios más sostenido en el tiempo sobre que da sentido y bienestar a nuestras vidas se inició en 1939. Durante ocho décadas la Universidad de Harvard vio el ADN de 2000 personas, durante cuatro generaciones, distintas clases sociales. En el Estudio del Desarrollo de los Adultos fueron observadas su desarrollo emocional. Robert Waldinger (72 años), psiquiatra y maestro zen es su cuarto director y así lo expresa, “No es el dinero, el éxito profesional o los viajes a paraísos tropicales. Son las relaciones con los demás lo que determina que estemos más o menos satisfechos con nuestra vida y, en buena medida, lo que esta dure”. Una gran bocanada de aire fresco para la compleja economía argentina, de escasos pesos, pero de superávit de lazos afectivos.

El estudio

Se realizó en base a dos grupos de investigaciones independientes. Perfiles muy distintos: 268 estudiantes de Harvard, sin inconvenientes económicos, por ejemplo, John F. Kennedy. Si, el hombre se prestó a ser parte del laboratorio. Y cerca de 456 adolescentes de barrios marginales de Boston. Eso sí, todos varones y blancos. Un manto de piedad mujeres, era casi un siglo atrás. Igual mucho no cambió. Los mismos sesgos de ayer existen hoy.

Como un Gran Hermano del Norte un grupo de investigadores seguían sus vidas por medios entrevistas presenciales – aunque no lo crean pudimos sobrevivir sin internet- análisis y resonancias cerebrales. 

Lo distintivo del Estudio,  The Harvard Study of Adult Development [El Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de los Adultos] cita Waldinger en una entrevista al presentar su libro “Una buena vida” de editorial Planeta, es que el denominador común, en las distintas investigaciones, es el valor de construir vínculos de confianza. Y así lo cita “el gran hallazgo es que las relaciones nos hacen más felices y nos mantienen más sanos” Y continúa para manifestar que no es una cuestión de clase, “en colectivos menos privilegiados, en diversos grupos raciales y culturales en todo el mundo. Tan cierto como preguntarse ¿cuántas veces en la semana le pusiste la oreja a algún vínculo de tu entorno?

El Director del Estudio de Harvard enmarca la felicidad como «la falta», y aclara, «Si vienes de un entorno muy inestable, la felicidad será la estabilidad. Si vienes de uno muy aburrido, quizá sea la emoción. En parte depende de lo que nos falta.» No hay otra, somos seres históricos. Lo interesante es que `la falta´ la radica no en lo material, sino en lo emocional. Pero el estudie sugiere que la felicidad se basa en dos grandes categorías. Una es hedónica, disfrute. La otra es el bienestar `eudemónico´, que es convivir con la sensación de que la vida tiene sentido, de que merece la pena.

La trama

Pero el punto es la calidad de las relaciones que supimos construir en el metro cuadrado que vivimos. Es la trama humana que se conforma de a pares, (el domino de vinculos, vio?) y genera influencia en el bienestar diario. Una mesa chica de no mas de cinco personas. Así lo confirma Nicholas Christakis, sociólogo y físico, junto a James Fowler, científico social, desde la investigación, “La influencia oculta de las redes sociales” que no es ni Instagram, ni ninguno de sus primos. Persona a persona. Abrazo tras abrazo. Escucha tras silencio sostenido y ojos clavados en el otro para lograr impregnar y construir la magia del vínculo. Para todo esto se necesita tiempo, que es escaso, valioso y encima la presión social pega fuerte y `debe ser´ productivo.

LA TRAMA QUE NOS CONTIENE

Christakis es didáctico para explicar la influencia de la red o la trama humana en el resultado final de la calidad de vida de las personas, desde un ejemplo propio de la naturaleza, “el grafito de la mina de un lápiz y un diamante están compuestos por los mismos elementos. Es la estructura de sus elementos, como se unen, o conforman lo que hace que surja grafito o diamante”. Y agrega, “el estado de ánimo o actitud de “ver la vida” depende en gran medida de las personas que rodean o son parte del micrositio.” Insiste el Sociologo, «Si en tu red social predomina la felicidad, el estado de ánimo positivo, es más que probable que tú lo estés.  Alegría llama alegría.» Por lo pronto no prendas la tele,

Pero bueno, también podemos ser la mina de un lápiz y escribir algo tan increíble como la teoría de la relatividad ó ser un diamante y sólo usarlo una vez cada tanto o nunca.

Por Sara Di Tomaso

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