CODA Y LA ESPIRAL DEL SILENCIO

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El 15 % de la población mundial, vive con algún tipo de discapacidad de las cuales el 80% en países en desarrollo. En Argentina es el 12, 9% y de ellas 8 de cada 10 están desempleadas. En este contexto la corrección cinematográfica de Hollywood nos sorprende con un mensaje de inclusión. El mejor actor de reparto fue Troy Kotsur, actor sordomudo y la película CODA, acrónimo en inglés de «Child of Deaf Adults», hija de adultos sordos, fue la más premiada de la noche. ¿Cuándo lo políticamente correcto es obvio?

Control social

Se puede marcar una clara diferencia entre mentira y falsedad. Mentir es decir algo que tengo la conciencia que es falso. Mientras que decir una falsedad puede ser simplemente un error, así lo asegura el filósofo Umberto Eco. En los últimos días la edición número 94 de los Óscar, organizada por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas nos mostró en ráfajas de segundos la doble moral. Tarde o temprano se nota.  Por un lado la corrección política inclusiva de premiar la película CODA, enlutada  por  la respuesta violenta del actor Will Smith al golpear al comediante Chris Rock, por haberse burlado de Jada Pinkett-Smith, por sufrir alopecia, y pareja del mismo. 

El arte, y en gran medida Hollywood, hace tiempo, inició el gran camino de  leer las audiencias y actuar en consecuencia, aunque sea poco creíble su conciencia y compromiso. En ese camino de cierta hipocresía de corrección política se encuentra la película CODA de Sian Heder que se alzó con el Oscar a la mejor película. El argumento remixado de la película francesa “la familia Bélier”( 2014) describe una familia de sordomudos, en un pueblo pesquero con una única conexión al mundo, su hija, Ruby, adolescente, que es hablante. Su rol de héroe termina describiendo ciertos sesgos; el cuidado familiar es, mayormente, femenino, culposo y pegajoso. A la vez plantea, sin ser su fin,  el denominador común de la mayoría de los Estados, con la discapacidad, su ausencia. La adolescente encarna la responsabilidad de ser el conector social con sus tres familiares ( padre, madre y hermano), y el mundo real. Trabaja, con cero protección social,  en un espacio de adultos rudos. Se levanta a la madrugada cada día para treparse a un buque pesquero  y luego va a la escuela donde se ríen por su olor o el cansancio de un trabajo arduo. Negocia duro entre los pesqueros para evitar que su familia sea explotada. No tiene opción grita el guión. El sueño de decidir “ser” se juega entre abandonar su familia o elegirse.  Cuando lo correcto termina siendo incorrecto. Y la opinión pública es el gran controlador social que empuja al arte a ser políticamente correcto. 

Realidad sobre ficción

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hace una década, analizó en más de 59 países la tasa media de prevalencia en la población adulta con discapacidad ascendió al 15,6% y osciló entre el 11,8% en los países de ingreso alto y el 18% en los de ingreso bajo. De acuerdo con la última medición, la Argentina está en el orden del 12, 9% que se rige bajo la Ley 22.431, sancionada en 1981 con una mirada asistencialista. Al respecto Fernándo Galarraga, titular de ANDIS ( Agencia Nacional de Discapacidad) explica que la presentación de la nueva Ley busca generar derechos y un marco de verdadera inclusión que es con empleo y derechos, «La discapacidad es un tema invisible en nuestra sociedad. Hay que impulsar una transformación, hay que cambiar la mirada. La cultura tiene incorporado que la persona con discapacidad es vulnerable. La realidad es que 8  de cada diez personas están desempleadas en nuestro país, cierra y proyecta. Tenemos que dejar de ver a la persona con discapacidad como carente para pasar a ser mirada como sujeto de derecho”

La realidad es que el Estado a la hora de incluir en  la nómina a las personas con discapacidad en las distintas instituciones no cumple. Y debería hacerlo por que está obligado por Ley.  Y en el mundo privado es un aspiracional. 

La espiral del silencio, el concepto, de la politóloga Elisabeth Noelle Numann, confirma que lo políticamente correcto deviene de la opinión pública, que funciona como un control social que a veces se prefigura como sujeto cancelador que obliga a forzar lo irreal en real, y lo bello en vulgar. ¿La película CODA en otro contexto social se hubiese llevado la estatuilla a su casa?. El control social solo sirve para anestesiar. CODA viene a romantizar las discapacidad y las consecuencias de ser tomados como héroes. Eso sí, conjuga un valor histórico, las familias nos hacen.

Por Sara Di Tomaso

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