Inteligencia artificial, el iceberg que no vemos venir

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Escenario preocupante para expertos y convivenciales para otros. Líderes del mundo piden una tregua ante su crecimiento, mientras el CEO de Google, Sundar Pichai, alerta a la humanidad a prepararse para el impacto monumental de la inteligencia artificial, se estima que afectará el trabajo del 80 % de la población activa. El mundo distópico que se avecina en un futuro que ya llegó. Seremos explotados o irrelevantes para las elites?

Finalizaba marzo y el concepto IA (Inteligencia Artificial) nos petrificaba ante el inminente futuro. Personalidades del ecosistema científico vociferaban en una carta, junto a más de 1000 firmas, que era hora de parar y replantear el camino laboral de la humanidad. Pensé y me dije, “el GPS es mi limite”.

Dudoso pero cierto, los próceres del ecosistema digital, al unísono gritaban que “las máquinas nos quitarían todos los puestos de trabajo, convirtiendo a los humanos en «obsoletos». La pregunta de la colonia científica fue contundente: «¿Deberíamos arriesgarnos a perder el control de nuestra civilización?» Entre los firmantes, se encontraba el historiador, escritor y filósofo israelí, Yuval Noah Harari, acérrimo crítico de la tecnología y a la vez el gran gurú para los dueños de las empresas que conforman la colonia tecnológica en Silicon Valley. NO usa celular, medita dos horas diarias y vive en comunidad en Jerusalén. Y es el autor del best-seller “Sapiens: De animales a dioses” con cerca de 15 millones de ejemplares y traducido a 50 idiomas.

Harari es muy oscuro sobre el futuro venidero y la IA, asegura que “la actual revolución tecnológica -con su masiva robotización- terminará beneficiando solamente a unos pocos y, de hecho, generará una clase social «inútil». Y sumó “Si encontráramos la forma de igualar los beneficios derivados del trabajo de los robots para que todo el mundo resultara favorecido no solo una pequeña élite, entonces podría ser una cosa muy buena para la humanidad».

Por otro lado, hace menos de 72hs, el CEO de Google, Sundar Pichai, analizó positivamente el avance tecnológico “¿Por qué no aprovecharíamos un asistente con superpoderes para ayudarte en todo lo que haces?”, homologando con lo que nos sucede a diario con Google, su casa. Pero cierto cinismo acaricia su positivismo tóxico sobre la IA, es que Don Pichai, ganó más de 200 millones de sueldo el año posterior a los 12.000 despidos ( fue en el 2021) y su sueldo es 808 veces mayor a la de un jóven empleado promedio de Google, eso sí «los colaboradores ( ellos los llaman asi a los empleados)» tienen espacio para pensar ( como generar productos para la empresa) en espacios lúdicos y fruteras con manzanas. Y para ser politicamente correcto, hizo una descripción de lo que genera, en parte, su empresa y la IA.

También tiró, una negativa para balancear, “la IA exacerbará el problema cada vez más frecuente de la desinformación y las “noticias falsas”. Por ahora Pichai, parece que no se preguntó qué hará “su casa” al respecto, solo alertó.

En él mientras tanto están en juego cerca de 20 profesiones: Telemarketers, programadores, diseñadores, locutores, profesores de Lengua, Literatura, Idiomas, Historia, Derecho, Auditores, Estudios contables, Analistas de noticias, reporteros y periodistas, Secretarios jurídicos,  Gestores de datos clínicos, taquígrafos judiciales, Correctores y correctores de estilo, entre tantas mas. Hablamos de la módica cifra de 300 millones de laburantes que deberán recalcular su formato laboral. Los números apocalípticos surgen del banco multinacional de inversiones Goldman Sachs que analizó el impacto económico de la IA, y también bendijo el menor costo financiero.

Por lo visto la gran avenida conduce a un gran marco regulatorio, con protocolos de seguridad que sacie al gran genio que se puede escapar de la botellita como teme Santiago Bilinkis, tecnólogo, emprendedor y gran defensor de la tecnología como herramienta, pero ante determinadas circunstancias pide prudencia e invita a soltar el celular y valorar el tiempo con los vínculos.

Pero hay una dama que en los últimos meses trajo un poco de clarividencia. Y es Gabriela Ramos, subdirectora general de la Unesco, que impulsa un manto de ética internacional sobre la vida algorítmica. Ramos nos despabila con un gran paralelismo con el mundo de los laboratorios (industria vidriosa, por cierto), y dice “si los medicamentos tienen que pasar estándares de calidad antes de comercializarse, la tecnología, también. La cuestión no es si se tiene que regular la inteligencia artificial, sino cómo” De hecho en el 2021, y bajo su impronta,  se presentó un documento llamado  Recomendación sobre la Ética en la Inteligencia Artificial,  firmado por 193 países, aunque solo 24 lo están implementando Tiene el visto bueno de la Comisión Europea, Japón  y de empresas como Microsoft, y Telefónica.

Mientras cierro esta nota la presentadora de noticias china realizada con IA, Ren Xiaorong, labura sin descanso hace miles de horas. Ofrecerá titulares de última hora las 24 horas del día y los 365 días del año. Solo solicita energía para existir en el canal de People’s Daily. No hay horas extras. No hay vacaciones. No hay licencias. No hay libre albedrio, pero si control, inclusive ideológico. No hay derechos humanos. Hay menos costos y mucho mas ganancias.

El mayor antagonista y critico de Google es Yuval Noah Harari, en una de sus últimas conferencias dijo «Cada vez más tienes la sensación de que todas estas élites ni siquiera te necesitan y es mucho peor ser irrelevante que ser explotado«

.. Nos dejarán elegir entre ser irrelevante ó explotado? ¿De qué dependerá? Miedo no sé, prudencia toda la que exista.

Por Sara Di Tomaso

2 Comments

  1. Será una herramienta, que como los cuchillos, podrá servir para partir y repartir deliciosas porciones para todos los comensales, o para degollarlos. Dependerá del uso que le de el dueño de casa.

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