Transportadora de Gas del Norte TGN presentó su Reporte de Sustentabilidad 2025 en un contexto marcado por el crecimiento de Vaca Muerta, la reversión del Gasoducto Norte y las exportaciones regionales de gas. El informe expone cómo la compañía ganó centralidad estratégica dentro del nuevo mapa energético argentino.
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El rol estratégico que ganó TGN con Vaca Muerta
Mientras gran parte de la conversación energética argentina se concentra en Vaca Muerta y las petroleras, hay otro actor que empezó a ganar poder silenciosamente: quien mueve el gas. En ese escenario, TGN dejó de ser solamente una transportadora. Además, se transformó en una pieza estratégica del nuevo mapa energético regional. Esto es algo que la compañía desarrolla en su Reporte de Sustentabilidad 2025.
El dato no es menor. La compañía opera y mantiene más de 11.300 kilómetros de gasoductos de alta presión, conecta 17 provincias y transporta cerca del 40% del gas que circula por los sistemas troncales argentinos.
En paralelo, TGN se convirtió en el único operador argentino con conexiones regionales hacia Chile, Brasil, Bolivia y Uruguay. Este es un dato que empieza a tener peso geopolítico en un contexto donde Argentina busca posicionarse como exportador energético.
El escenario quedó expuesto durante 2025. Mientras avanzaba la reversión definitiva del Gasoducto Norte a cargo del Estado Nacional, la empresa ejecutó obras intermedias de readecuación en cuatro plantas compresoras. Estas obras permitieron invertir el flujo del sistema y transportar gas desde Vaca Muerta hacia el norte del país.
Ese cambio técnico tiene impacto económico, político y regional. Hasta noviembre de 2025, TGN transportó 3.870 millones de metros cúbicos de gas natural en sentido sur-norte, generando condiciones para reforzar el abastecimiento interno y potenciar exportaciones.
TGN Vaca Muerta: el negocio detrás del transporte de gas
La discusión energética argentina ya no pasa solamente por producir gas. El nuevo negocio también depende de la capacidad de transporte, la integración regional y la infraestructura disponible para transformar recursos naturales en exportaciones.
Ahí aparece uno de los movimientos más relevantes del último año: el 1 de abril de 2025 se concretó la primera exportación de gas natural hacia Brasil utilizando el sistema de TGN y la red de gasoductos bolivianos.
El dato marca un cambio de escala para la compañía y también para Argentina. En consecuencia, el país empieza a consolidar una lógica de integración energética regional apoyada en Vaca Muerta.
Mientras el mundo redefine cadenas globales de abastecimiento, la infraestructura energética vuelve a ocupar un lugar estratégico. Gasoductos, plantas compresoras y redes de transporte dejaron de ser únicamente activos técnicos para transformarse en activos geopolíticos.
ESG como eficiencia operativa y no solo reputación
El Reporte de Sustentabilidad 2025 de TGN deja otra señal interesante: el enfoque ambiental, social y de gobernanza ya no aparece solamente ligado a reputación corporativa. Ahora, también está vinculado a eficiencia operativa, continuidad del negocio y licencia social.
La compañía redujo un 25,4% sus emisiones totales y un 26,5% su huella de carbono operativa respecto del año anterior. Además, avanzó en proyectos de captura y compensación de carbono, relevamientos forestales y programas piloto de forestación.
En materia de recursos, el informe también destaca una reducción del 21,8% en el consumo total de agua y una baja del 31,1% en el uso de agua subterránea.
Dentro de la industria energética, esos indicadores empiezan a tener impacto concreto sobre financiamiento, acceso a mercados, licencia social y sostenibilidad operativa de largo plazo.
“Este reporte refleja cómo la gestión sustentable es parte integral de nuestra estrategia de negocio. En un año de alta exigencia operativa, trabajamos para asegurar la confiabilidad del sistema, acompañar el crecimiento del sector y sentar bases sólidas para una mayor integración energética regional”, señaló Iván Hansen, gerente de Asuntos Públicos de TGN.
“La integración de criterios ESG en la gestión nos permite tomar mejores decisiones operativas, reducir impactos y fortalecer la sostenibilidad del negocio en el largo plazo”, afirmó Claudio Moreno, jefe de Responsabilidad Social Empresaria de TGN.
Diversidad, cultura y gestión del cambio
El reporte también deja ver otro cambio menos visible dentro de la industria energética: la transformación cultural puertas adentro. En un sector históricamente masculinizado y asociado a estructuras rígidas, TGN avanzó durante 2025 en políticas de diversidad, inclusión y prevención de violencia laboral.
La compañía lanzó un Protocolo de Prevención y Actuación ante Situaciones de Acoso y Violencia Laboral, acompañado por campañas internas de concientización y talleres destinados a distintos niveles de la organización.
El Comité de Diversidad e Inclusión trabajó además sobre ejes vinculados a liderazgo inclusivo, discapacidad, diversidad en campo y prevención de microagresiones, incorporando nuevas discusiones dentro de una industria donde los cambios culturales suelen avanzar más lento que la transformación tecnológica.
“La igualdad se juega en las decisiones del día a día: a quién escuchamos, a quién le damos espacio y cómo contribuimos a generar oportunidades para que nadie quede atrás”, sostiene Paula Bokser, jefa de Capacitación y Empleos de TGN, en una de las definiciones incluidas en el reporte.
Infraestructura, seguridad y licencia social
El reporte también muestra que la confiabilidad del sistema se volvió un activo central para el negocio. Durante 2025, TGN sostuvo la disponibilidad operativa bajo estándares de la industria. Hubo foco en la integridad de los gasoductos, el funcionamiento seguro de las plantas compresoras y el resguardo de las comunidades cercanas.
El Programa de Gerenciamiento de Integridad incluyó inspecciones internas sobre casi la totalidad del sistema, pruebas hidráulicas sobre 63 kilómetros de cañerías, renovación de revestimientos de ductos y acciones de control de corrosión sobre más de 300 equipos en funcionamiento.
La compañía también fortaleció su vínculo territorial mediante programas educativos y de prevención que alcanzaron a más de 6.300 estudiantes y docentes en 13 provincias.
Ese punto no es menor. En un país donde cada proyecto energético convive con debates ambientales, sociales y regulatorios, la licencia social dejó de ser un complemento reputacional. Ahora se convirtió en una condición de operación.
El actor silencioso detrás de Vaca Muerta
En el debate público argentino suele hablarse de producción, inversiones o exportaciones, pero mucho menos de la infraestructura que permite mover esa energía. El caso TGN expone justamente ese punto. Sin capacidad de transporte, reversión de ductos, integración regional y expansión de infraestructura, el potencial de Vaca Muerta encuentra rápidamente límites físicos.
Por eso la compañía empieza a ocupar un rol cada vez más estratégico dentro del nuevo mapa energético argentino. No solamente porque conecta regiones productivas, sino porque administra una red crítica para abastecimiento interno, exportaciones y estabilidad del sistema energético.
En un contexto donde Argentina apuesta gran parte de su futuro económico al gas, la infraestructura dejó de ser un detalle técnico para convertirse en una cuestión de poder.

