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Durante años, muchas empresas creyeron que alcanzar buenos salarios alcanzaba para retener talento. Pero algo cambió. Las nuevas generaciones empezaron a priorizar bienestar, propósito, equilibrio emocional y posibilidades reales de desarrollo profesional. En ese nuevo escenario aparece Naturgy, que obtuvo la certificación Great Place To Work a nivel global en ocho países donde opera.
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Naturgy Great Place To Work: una discusión que excede al ranking
La compañía fue reconocida en Argentina, Australia, Brasil, Chile, República Dominicana, España, México y Panamá, alcanzando al 98,5% de su plantilla global.
El dato puede parecer corporativo. Pero detrás del sello aparece una conversación mucho más profunda: cómo cambió el vínculo entre las personas y el trabajo.
Naturgy ya había sido reconocida en España durante 2024 y ahora extendió la certificación al resto de las geografías evaluadas, consolidando una cultura corporativa común en distintas regiones.
“Las personas son un eje clave para el presente y el futuro de Naturgy”, afirmó Enrique Tapia, director general de Personas y Recursos de Naturgy.
El bienestar dejó de ser un beneficio extra
Para obtener esta certificación, Great Place To Work analizó dimensiones vinculadas a credibilidad, respeto, orgullo, imparcialidad y compañerismo dentro de la organización.
Y ahí aparece uno de los grandes cambios culturales que atraviesan hoy las empresas: el bienestar dejó de ser un beneficio accesorio para convertirse en una estrategia central.
En un contexto marcado por agotamiento, rotación laboral y crisis de sentido, muchas compañías empiezan a comprender que la productividad también depende de la salud emocional y del clima interno.
La propia Naturgy reforzó además políticas vinculadas a diversidad, conciliación, bienestar y desarrollo profesional, en línea con su estrategia de sostenibilidad.
El futuro del trabajo ya cambió
La discusión excede a una certificación. Lo que empieza a aparecer es otra lógica laboral.
Las personas ya no eligen solamente un sueldo.
También observan liderazgo, cultura, aprendizaje, propósito y calidad humana.
Y quizás ahí esté uno de los mayores desafíos empresariales de esta década: entender que el talento ya no se retiene únicamente con dinero.
También necesita confianza.

