Tiempo de lectura: 3 minutos. Este artículo trata sobre el Premio Inclusión BBVA RACI 2026.
Llega la quinta edición del Premio a la Inclusión BBVA–RACI que abre su convocatoria el 12 de mayo y cierra el 12 de junio de 2026. El premio distribuye $20 millones de pesos entre dos organizaciones de la sociedad civil — una por educación y otra por crecimiento económico inclusivo — con la condición de que los fondos se reinviertan en las acciones ganadoras. La convocatoria llega en un momento en que las OSC argentinas enfrentan su mayor crisis de financiamiento en años.
Resumen:
Pueden postularse OSC legalmente constituidas en Argentina que hayan ejecutado proyectos entre enero y diciembre de 2025, con resultados demostrables y capacidad de escalar. Los ganadores se anuncian en agosto en la Torre BBVA. La postulación es online, vía www.raci.org.ar.
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Quinta edición: la continuidad como señal
Que un premio llegue a su quinta edición no es un dato menor. En el ecosistema de RSE argentino, muchas iniciativas no sobreviven más de dos o tres años. BBVA y RACI llevan cinco convocatorias consecutivas, lo que convierte al Premio a la Inclusión en uno de los más estables del sector. Esa continuidad tiene un efecto concreto: las organizaciones aprenden a postularse, a entender los criterios y a preparar proyectos competitivos. El premio construye capacidad en el sector, no solo lo premia.
Qué financia y qué no?
La inversión total es de $20 millones de pesos, divididos en dos premios de $10 millones cada uno — uno por categoría. La condición es clara: los fondos deben reinvertirse en las acciones premiadas. No son recursos para gastos operativos ni para nuevos proyectos. Son para fortalecer lo que ya funciona y tiene resultados.
Las dos categorías definen el foco temático. Educación apunta a iniciativas que reduzcan desigualdades en el acceso y la calidad del aprendizaje. Crecimiento económico inclusivo abarca proyectos que amplíen oportunidades laborales, fortalezcan economías locales y promuevan la inclusión financiera. Son dos de las áreas con mayor brecha estructural en Argentina y, no casualmente, las dos donde el sistema público tiene menor capacidad de respuesta inmediata.
El contexto del tercer sector
Guillermo Correa, director ejecutivo de RACI, fue más directo que el tono corporativo habitual: «El momento que estamos atravesando plantea desafíos reales para las organizaciones, sobre todo en términos de sostenibilidad y acceso a recursos.» Es una referencia al recorte de transferencias a organizaciones sociales que el gobierno nacional aplicó desde 2024, que dejó a cientos de OSC sin financiamiento estatal y en búsqueda urgente de fuentes alternativas.
En ese marco, $20 millones de pesos — equivalentes a poco más de USD 20.000 al tipo de cambio actual — no resuelven el problema estructural del sector. Pero para una organización mediana que trabaja en territorio, esa cifra puede sostener un proyecto durante seis meses o escalar su alcance de manera significativa. El impacto real depende de a quién le llega.
Quién puede postularse y cómo
Los requisitos son concretos. La organización debe estar legalmente constituida en Argentina, ser sin fines de lucro y haber implementado la acción que postula entre enero y diciembre de 2025. No alcanza con tener un proyecto en curso: hay que demostrar resultados. Y el criterio de selección prioriza iniciativas con capacidad de sostenerse y escalar su impacto. El premio no busca experiencias piloto ni ideas prometedoras. Busca proyectos que ya probaron que funcionan y necesitan recursos para crecer. Es una lógica de inversión, no de beneficencia.
La postulación se realiza online en www.raci.org.ar. La convocatoria cierra el 12 de junio de 2026. Los ganadores se anuncian en agosto en la Torre BBVA.
Lo que está en juego para BBVA
Para el banco, el premio es parte de su estrategia de sostenibilidad en Argentina. El director de Relaciones Institucionales Hernán Carboni, lo enmarcó como parte del compromiso con el desarrollo social. Pero hay una lectura de negocio detrás: en un mercado financiero donde la diferenciación por producto es cada vez más difícil, el posicionamiento en inclusión financiera y RSE construye reputación con segmentos que los bancos tradicionales no alcanzan. El Premio a la Inclusión no es filantropía pura. Es también estrategia de marca en el segmento que más crece: el de las organizaciones, cooperativas y economías populares que necesitan servicios financieros formales.

