PROHIBIDO JUGAR

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¿A casi 20 años de la declaración del Día Mundial contra el Trabajo Infantil que se logró? Poco y nada. Mayor aceptación social. Infancias sexualizadas por marcas de ropa. Y para peor, la Pandemia. 1 de cada 2 niñas, niños y adolescentes que trabajan comenzó a hacerlo en pandemia según la Organización Internacional del Trabajo en Argentina. El 75 por ciento de los que no realizan ninguna actividad productiva reside en barrios residenciales, el 42 por ciento de quienes asumen tareas de cuidado y el 37 por ciento de quienes realizan tareas domésticas reside en asentamientos precarios y/o barrios de vivienda social/monoblock, suma UNICEF. ¿Vale jugar?

 HUELLAS

“Ni olvidar, ni utilizar: el único medio de salir adelante es comprendiendo” Boris Cyrulnik,  padre de la resiliencia.

¿Todo se puede comprender? ¿Se puede poner en valor el trauma? Las huellas de la infancia quedan marcadas eternamente, así lo asegura Cyrulnik,  “Vamos a paliar el dolor. Pero la infancia se interrumpió en el instante que comenzó a vivir el niño, como adulto” 

Si de huellas hablamos podemos citar las que liman las huellas dactilares en las manitos de niños  que se cansaron de hacer ladrillos. Las que tienen forma de cicatrices en la piel porque se quemaron cocinando para sus hermanitos más pequeños, que quedaron bajo su responsabilidad. También llamado “trabajo doméstico infantil en niñas y adolescentes”. Algunas por necesidad. Otras porque existe una cultura socialmente aceptada por adultos que no les incomoda que un niño trabaje, arrogándose el derecho en poner un límite a la inocencia. 

Pero no menos impúdicas son las agencias de publicidad o marcas de ropa que maquillan el trabajo infantil como “actividades artísticas” ( rentadas) y sin mediar ponen la mirada en la sexualización de niñas y adolescentes. 

En España, en el mismo mes de junio que se realizan acciones para sensibilizar sobre el Trabajo Infantil, la marca PatPat fue denunciada por la Ongs Facua (Consumidores en Acción) por realizar una bikini “con relleno” en la zona del pecho  para niñas de cinco años para simular una mujer desarrollada con el claro proposito de sexualizar a menores a una edad cada vez más temprana. 

Si tenemos que refrendar una Lolita de la década de los ´90 es Nicole Neumann que al ser consultada por esta cronista, por su temprana actividad laboral, aseguró que como mamá no es partícipe de repetir su experiencia, “Ellas viven su edad. Yo a los 12, vivía y pensaba como una chica de 18 años. Yo no quiero que «trabajen», pero si son acciones que ellas quieren realizar porque les divierte, no tendría problema. Que trabajen rutinariamente como fue mi caso, no”

LA TRAMPA ES NATURALIZAR

Gustavo Ponce, especialista de la OIT Argentina en trabajo infantil al ser consultado para explicar las razones del Trabajo Infantil fue contundente; “Está altamente comprobado el daño físico y mental de un niño que ingresa al mercado laboral. El lugar del niño es la escuela y el cuidado. Dale la mano a un niño “ladrillero” y verás. No tiene huellas digitales por ejemplo. ¿Por qué persiste? Porque no se percibe como un problema. Hay una tolerancia social muy alta aún en ciudadanos que son decisores de la política pública. Donde más extendido está es en la ruralidad. Argentina tiene un marco normativo excelente pero el punto es el cumplimiento.”

La Ley Nº 26.390 expresa que las personas menores de 16 años están prohibidas de trabajar en todas sus formas, exista o no relación de empleo contractual, y sea este remunerado o no. Pero la ruralidad lo invalida y la aceptación cultural en algunas partes del país aún más, así lo expresa con cierta indignación Pamela Ares, Subsecretaria de Políticas de Inclusión en el mundo laboral del Ministerio de Trabajo, “En el norte de nuestro país se encontró trabajo forzoso, y parte de ese trabajo forzoso muy probablemente sea trabajo infantil donde muchas veces los tres poderes sean parte de la misma lógica”. 

Todos los expertos consultados coinciden que la única solución es la Educación, controles de los marcos regulatorios y el cambio cultural en todos los sectores sociales que no es otra cosa que mirar a las niñas y niños como sujetos de derechos. 

La gran consecuencia del Trabajo Infantil es la perdida escolar, y en gran grado en la secundaria, aumentado por las condiciones económicas.  El Ministro de Educación de la Nación  Nicolás Trotta al respecto explicó,  “El mayor desgranamiento se da en el segundo y tercer año. El gran desafío que tenemos es el nivel secundario. Nuestro Gobierno tiene una mirada muy depositada en los jóvenes y en la brecha digital. Estamos entrando en la última etapa de fabricación en territorio argentino de computadoras que son 633 mil, que se empiezan a entregar la semana que viene, empezando por el ciclo de las escuelas rurales”

DATO MATA RELATO

Según el último relevamiento realizado por UNICEF a fines del 2020 en adolescentes entre 13 y 17 años vuelca datos más que relevantes: 

● El 32 por ciento de las niñas, niños y adolescentes entre 13 y 17 años que trabajan para el mercado y que realizan tareas de cuidado, vive en hogares que se encuentran endeudados.

● El 56 por ciento de quienes trabajan vive en hogares que recibieron algún tipo de ayuda del estado (AUH, IFE, Tarjeta Alimentar, apoyos alimentarios a través de viandas y/o bolsones, retiro de alimentos, viandas y tuppers en comedores, entre otras).

● El 36 por ciento de niñas, niños y adolescentes encuestados realiza tareas de cuidado, atención a niños, niñas o personas mayores con quienes conviven. A su vez, 1 de cada 3 no lo hacía anteriormente o lo realiza en el actual contexto con más intensidad.

● El 78 por ciento de los niños, niñas y adolescentes consultados realiza tareas domésticas: lavado, limpieza y/o cocina. 1 de cada 3 no las hacía, o las hace con una intensidad mayor que antes de la cuarentena.

● Mientras que el 75 por ciento de los que no realizan ninguna actividad productiva reside en barrios residenciales, el 42 por ciento de quienes asumen tareas de cuidado y el 37 por ciento de quienes realizan tareas domésticas reside en asentamientos precarios y/o barrios¿A casi 20 años de la declaración del Día Mundial contra el Trabajo Infantil que se logró? Poco y nada. Mayor aceptación social. Infancias sexualizadas por marcas de ropa. Y para peor, la Pandemia. 1 de cada 2 niñas, niños y adolescentes que trabajan comenzó a hacerlo en pandemia según la Organización Internacional del Trabajo en Argentina. El 75 por ciento de los que no realizan ninguna actividad productiva reside en barrios residenciales, el 42 por ciento de quienes asumen tareas de cuidado y el 37 por ciento de quienes realizan tareas domésticas reside en asentamientos precarios y/o barrios de vivienda social/monoblock, suma UNICEF. ¿Vale jugar? de vivienda social/monoblock.

Cyrulnik asegura que para reparar el trauma y el trabajo infantil es un trauma, como cualquier otra violencia, nos dedicamos toda la vida a pulir nuestra memoria. Es una carga inmerecida.

Por Sara Di Tomaso

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