Uber lanzó “Uber Mujeres”, una nueva opción dentro de la aplicación que permite a las usuarias elegir viajar con socias conductoras mujeres. Es una buena lectura de una empresa de servicios que da respuesta ante la inseguridad de mujeres que todos los días casi sin pensarlo respetan una rutina: compartir ubicación, mirar la patente antes de subir, avisar cuando llegan a sus familias. Además, plantea cómo reconvertir una incertidumbre en seguridad ?
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Uber Mujeres: cuando una empresa lee una necesidad social
La nueva función estará disponible de manera gradual en once ciudades argentinas: Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Tucumán, Mar del Plata, Salta, Posadas, Corrientes, Ushuaia, Bahía Blanca y Mendoza. Por otro lado, la herramienta permite pedir viajes inmediatos o hacer reservas anticipadas. También se pueden configurar preferencias para que los viajes sean asignados prioritariamente a conductoras mujeres.
La decisión no aparece solamente como una mejora tecnológica. También refleja cómo ciertas empresas empiezan a leer cambios culturales y demandas sociales que durante años quedaron fuera de las estrategias de negocio.
Porque detrás de Uber Mujeres hay algo más profundo: la percepción de inseguridad que atraviesa la movilidad cotidiana de muchas mujeres.
“Uber Mujeres nace de escuchar a las usuarias y de entender algo muy cotidiano para muchas de nosotras: la importancia de tener más opciones para elegir cómo movernos por la ciudad”, explicó Eli Frías, Gerente General de Uber para Argentina, Uruguay y Paraguay.
La seguridad también se volvió experiencia de usuario
Argentina se convierte así en uno de los primeros países de América Latina en incorporar esta modalidad, junto con México y Brasil. Además, Córdoba tuvo un rol clave. Fue la primera ciudad de América donde se testeó la herramienta a través de un piloto impulsado por el equipo local de Uber.
El movimiento deja expuesta una tendencia más amplia. Las empresas tecnológicas ya no compiten solamente por precio, eficiencia o rapidez. También compiten por confianza, personalización y percepción de seguridad.
En paralelo, Uber anunció una alianza con DeRentas, empresa especializada en alquiler de vehículos. El objetivo es reducir barreras de entrada e incentivar que más mujeres comiencen a generar ingresos como conductoras dentro de la plataforma.
La propuesta incluye autos provistos por DeRentas para nuevas socias conductoras. Además, ofrece beneficios económicos durante el primer mes y una flota identificada con Uber Mujeres que circulará por la Ciudad de Buenos Aires.
“Creemos que facilitar el acceso a un vehículo y ofrecer beneficios económicos durante el inicio puede hacer una diferencia real al momento de animarse a comenzar”, afirmó Juan De La Cruz, CEO de DeRentas.
Más mujeres al volante, más opciones para viajar
Uber Mujeres se suma a Uber Ellas, una función disponible en Argentina desde 2020 que permite a las socias conductoras recibir solicitudes de viaje solo de usuarias mujeres. Sin embargo, la diferencia ahora es que la decisión también pasa al lado de quienes viajan.
La discusión excede la movilidad. Además, lo que aparece de fondo es cómo ciertas plataformas empiezan a incorporar temas vinculados a género, autonomía femenina, percepción de riesgo y oportunidades económicas dentro de sus modelos de negocio.
En una época donde muchas compañías retroceden en agendas de diversidad por temor a la polarización o al costo reputacional, Uber parece haber elegido otro camino. La empresa convierte una preocupación cotidiana de millones de mujeres en una nueva experiencia de servicio.
La pregunta, entonces, no es solamente si una app puede mejorar un viaje. La pregunta es qué pasa cuando una empresa entiende una incomodidad social antes de que la conversación pública termine de nombrarla.

