«Si sabés administrar 64 casillas, vas muy bien afuera» Candela Francisco, Campeona Mundial de Ajedrez, Sub 20| Tercer Tiempo News
Entrevistas Tiempo de lectura: 3 minutos
Candela Belén Francisco Guecamburu tiene 20 años, estudia Derecho y es campeona mundial de ajedrez Sub-20 — la primera mujer argentina en lograrlo. Dialogó con Tercer Tiempo tras la Copa Emova en la Estación Las Heras de la línea H del Subte, donde enfrentó a 20 usuarios en partidas simultáneas y ganó nueve. Emova la acompaña desde hace tres años y le ofrece uno de los escenarios más atípicos del deporte argentino: los andenes del Subte como tablero de juego.
Destacado
- Candela empezó a jugar al ajedrez a los 9 años en un shopping de Pilar, mientras sus padres trabajaban en un comedor de niños los sábados. Ganó el Mundial Sub-20 en México con 17 años, de manera invicta. Este sábado viaja a las Olimpiadas de Ajedrez.
- Su meta: ser Gran Maestro en absoluto y campeona mundial de mujeres de todas las edades. «Hasta que no cumplo lo que me propongo, no paro.»
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El ajedrez como forma de vida
— TT ¿El ajedrez es un deporte o algo más?
—CBF Es un deporte. Y también te fomenta el pensamiento crítico, formular estrategias. Como decías al principio, la vida y el ajedrez es lo mismo. Yo digo: si sabés jugar al ajedrez, o administrar esas 64 casillas, seguro que vas muy bien afuera.
— TT ¿Qué sería administrar todas esas casillas?
—CBF En una partida de ajedrez constantemente tenés que estar pensando tus planes y los planes del otro. No solo una jugada puntual — cómo va a responder, cómo vas a seguir. Tenés que estar adelantando lo que pueda pasar y sabés que cada acción tiene una consecuencia. Puede ser buena o mala, según lo que hayas percibido o calculado. En la vida es lo mismo. Cada acción que tomamos va a tener una consecuencia, pero uno decide qué pasos dar.
Candela tiene 20 años. Estudia Derecho en la USTRAC con una beca, viaja el sábado a las Olimpiadas de Ajedrez y acaba de jugar partidas simultáneas en el Subte. Lo dice sin dramatismo y con una claridad que incomoda un poco — la de alguien que ya decidió quién quiere ser.
El Subte como tablero
— TT ¿Cómo fue la Copa Emova en Las Heras?
—CBF Estuvimos en la estación Las Heras, línea H. Veinte usuarios del Subte disputaron partidas entre ellos y quienes clasificaron jugaron partidas simultáneas contra mí. Ganamos nueve y empaté una — con Matías Arce, un chico de La Plata que jugó muy bien y encontró los momentos oportunos. Súper merecido. Hubo muchos jugadores federados, fue un día de mucha lucha y también mucha diversión.
— TT ¿Cómo te miran los participantes? ¿Como maestra o como rival?
—CBF Ambos. Se sintió mucho cariño, admiración y también una gran profesión de preparar las partidas, de ser competitivo, de estar dispuesto a aprender mutuamente. Igualmente yo siempre me siento como en casa — estamos disfrutando de jugar una partida, no como que es una exhibición donde está maestro y alumno, porque todos aprendemos de todos. Me parece genial que una empresa como Emova pueda difundir valores y darle un fundamento a los jóvenes de hoy, porque el ajedrez aporta mucho para lo que necesitamos.
El escenario no es menor. Emova la acompaña desde hace tres años. En la Estación Las Heras, el espacio es tan grande que permite montar un evento real. Candela ya estuvo dentro de vagones con un tablero para hacer videos de desafíos para los usuarios. Es un espacio atípico — y por eso funciona.
20 años, Derecho y las Olimpiadas
— TT ¿Cómo combinás el ajedrez con la universidad?
—CBF Este es mi segundo año en la USTRAC, gracias a Dios con una beca. Fue una decisión importante para mí porque tenía construida ya mi carrera ajedrezística y todavía tengo muchas metas por cumplir. No era una decisión fácil. Pero sabía desde el principio que no iba a abandonar el ajedrez. Así que estoy haciendo ambas cosas y organizando mis tiempos. Ahora mismo estoy estudiando para un final y el sábado viajo a las Olimpiadas.
— TT ¿Y el Derecho te sirve para el ajedrez?
—CBF Sí, también son partidas de ajedrez. Hay mucha estrategia, mucho pensamiento. Así que es como que todo se termina conectando.
El desafío que viene
Candela empezó a los nueve años en un shopping de Pilar, mientras sus padres ayudaban en un comedor de niños los sábados. La llevó su abuela. Al terminar la clase le preguntaron si le había gustado. Dijo que sí. Y siguió yendo. Lo que vino después — el título continental, el mundial invicto en México a los 17 años, las Olimpiadas — fue la consecuencia de esa primera decisión simple. Igual que en el ajedrez

