Creció la pobreza y repite el mapa de hace una década

Barrio popular urbano con viviendas precarias, reflejo de la pobreza en Argentina
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El índice aumentó del 28,2% al 32,3% en seis meses y sumó alrededor de 1,2 millones de personas pobres en los centros urbanos relevados por el INDEC. Diez años después, Concordia y Gran Resistencia continúan entre las ciudades más castigadas, mientras la pobreza infantil alcanza al 44,5%.

Tiempo de lectura: 3 minutos / Destacada

  • La pobreza subió 4,1 puntos en seis meses y alcanzó al 32,3% de la población urbana.
  • En los 31 aglomerados relevados hay 9,7 millones de personas pobres y 2,2 millones de indigentes.
  • La serie comparable del INDEC comenzó en 2016 con una pobreza del 30,3%: diez años después, el indicador es del 32,3%.
  • Concordia registra un 56,2% de pobreza y Gran Resistencia, un 48,6%.
  • El 44,5% de los menores de 14 años vive en hogares pobres.

Resumen

La pobreza volvió a crecer

La pobreza volvió a crecer en la Argentina. Pero el dato más inquietante no está solamente en el aumento: está en la persistencia.

Durante el primer semestre de 2026, el 32,3% de las personas quedó por debajo de la línea de pobreza, frente al 28,2% registrado durante la segunda mitad de 2025. El aumento fue de 4,1 puntos porcentuales en apenas seis meses.

En los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares, la cantidad de personas pobres ascendió a 9.729.000. El incremento semestral equivale aproximadamente a 1,2 millones de personas dentro del universo medido por el organismo.

La indigencia también creció: pasó del 6,3% al 7,5% y comprende a 2.249.000 personas que no cuentan con ingresos suficientes para cubrir la canasta básica alimentaria.

Los resultados completos pueden consultarse en el informe oficial de pobreza del INDEC correspondiente al primer semestre de 2026.

Una década que terminó casi donde comenzó

El dato permite una lectura que excede la última medición. La serie comparable del INDEC comienza en el segundo semestre de 2016, cuando la pobreza alcanzaba al 30,3% de la población urbana. Diez años después, el indicador se encuentra en el 32,3%.

Entre ambos extremos, la Argentina atravesó tres gobiernos, una pandemia, recesiones, devaluaciones, aceleraciones inflacionarias y programas económicos de orientaciones diferentes. Sin embargo, el país terminó la década casi en el mismo punto.

Durante el gobierno de Mauricio Macri, la pobreza pasó del 30,3% en la segunda mitad de 2016 al 35,5% al cierre de 2019.

En la gestión de Alberto Fernández, y con el impacto extraordinario de la pandemia, alcanzó el 42% durante el segundo semestre de 2020. Luego descendió, pero terminó 2023 en el 41,7%.

El gobierno de Javier Milei recibió ese nivel y atravesó un salto inicial hasta el 52,9% en el primer semestre de 2024, el punto más alto de esta década. Después se produjo una reducción pronunciada: 38,1% en la segunda mitad de 2024, 31,6% en el primer semestre de 2025 y 28,2% en el segundo.

La nueva medición interrumpió esa trayectoria descendente. La pobreza regresó al 32,3%, aunque todavía permanece por debajo del 41,7% registrado al final de 2023.

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La mejora respecto del pico de 2024 fue significativa, pero la última medición muestra su fragilidad: en seis meses, la pobreza volvió a crecer 4,1 puntos.

La evolución completa puede verificarse en la serie estadística descargable del INDEC.

Las mismas ciudades, otra vez

La pobreza no se distribuye de manera uniforme. Tiene edad, pero también código postal.

Concordia vuelve a encabezar la estadística nacional: el 56,2% de su población vive bajo la línea de pobreza. Son aproximadamente 94.000 personas en un aglomerado atravesado desde hace años por indicadores muy superiores al promedio nacional.

En segundo lugar aparece Gran Resistencia, con el 48,6%, seguida por Posadas, con el 42,2%. También se encuentran por encima del promedio Corrientes, con el 41%; Gran Santa Fe, con el 38,6%; Santiago del Estero-La Banda, con el 38,5%; La Rioja, con el 38,4%; y Gran La Plata, con el 37,8%.

Concordia y Gran Resistencia aparecen recurrentemente entre los centros urbanos más afectados desde que comenzó la serie comparable. Pueden cambiar las posiciones, pero las ciudades permanecen.

El Noreste continúa siendo la región más castigada, con una pobreza del 41,5%. Le siguen Cuyo, con el 36,7%; Gran Buenos Aires, con el 32,1%; el Noroeste, con el 31,5%; la región Pampeana, con el 30,3%; y la Patagonia, con el 28,4%.

Minería, inversiones y desarrollo local

El mapa también plantea una contradicción en las provincias vinculadas con la expansión minera. Gran Catamarca registra una pobreza del 37,3%; La Rioja, del 38,4%; y Santiago del Estero-La Banda, del 38,5%.

La presencia de recursos estratégicos, inversiones y exportaciones no garantiza por sí sola una mejora de los indicadores sociales. El desafío consiste en transformar ese crecimiento en empleo formal, educación, infraestructura, desarrollo de proveedores e ingresos que permanezcan en los territorios.

La discusión cobra una relevancia mayor ante la expansión de la minería de litio y cobre y los nuevos proyectos de infraestructura, energía y transporte previstos para el Norte argentino.

La pobreza tiene edad

El dato más delicado corresponde a las infancias. El 44,5% de los menores de hasta 14 años vive bajo la línea de pobreza y el 10,8% se encuentra en la indigencia.

Entre los menores de 18 años, la pobreza alcanza al 45,2%. El grupo más afectado es el de los niños de 6 a 11 años, con una incidencia del 47,7%.

El contraste generacional es contundente: la pobreza llega al 36,9% entre las personas de 15 a 29 años, al 28,8% entre quienes tienen de 30 a 64 años y al 14,8% entre los mayores de 65.

El nuevo resultado confirma la advertencia anticipada por UNICEF. En junio, Tercer Tiempo informó que la mejora de la pobreza infantil todavía no estaba consolidada y que las proyecciones para 2026 mostraban señales de deterioro.

La Argentina está comprometiendo principalmente a la generación que deberá sostener su futuro productivo.

Los ingresos perdieron contra las canastas

El deterioro del semestre tiene una explicación inmediata. Mientras el ingreso per cápita familiar aumentó un 11,5%, la canasta básica alimentaria subió un 21,4% y la canasta básica total avanzó un 19,6%.

Los ingresos crecieron, pero lo hicieron muy por debajo del costo de las necesidades esenciales.

En los hogares pobres, el ingreso familiar promedio fue de $922.755, frente a una canasta básica total promedio de $1.440.395. La distancia fue de $517.640 mensuales: esos hogares contaron, en promedio, con ingresos 35,9% inferiores a los necesarios para superar la línea de pobreza.

La metodología, los informes y las series oficiales pueden consultarse en la sección Pobreza del sitio del INDEC.

Una mejora que no consiguió cambiar el mapa

El recorrido de la última década muestra que bajar el índice durante algunos semestres no alcanza. Las recuperaciones pueden mejorar millones de vidas, pero todavía no lograron modificar el núcleo territorial y generacional de la pobreza argentina.

Después de diez años, el indicador nacional se encuentra dos puntos por encima del registro de 2016. Concordia y Gran Resistencia siguen entre las ciudades más castigadas y casi la mitad de los niños atraviesa su infancia en hogares pobres.

El desafío ya no consiste solamente en conseguir una reducción estadística. Consiste en transformar una recuperación transitoria en movilidad social duradera y romper un mapa que sobrevivió a tres gobiernos.

Fuente: INDEC, Encuesta Permanente de Hogares. Informe “Incidencia de la pobreza y la indigencia en 31 aglomerados urbanos. Primer semestre de 2026”.

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