Día del Niño: discutamos cómo viven, no cómo llamarlos

En el Día del Niño, un informe de Hábitat para la Humanidad Argentina revela que 254.000 menores de 14 años viven en hogares con piso de tierra o ladrillo suelto. Una desigualdad que impacta en la salud, el juego y la educación.
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Niño, niña, niñez o infancias. Podemos discutir las palabras. Pero en Argentina 254.000 menores de 14 años viven en hogares con piso de tierra o ladrillo suelto. Un nuevo informe de Hábitat para la Humanidad Argentina pone el foco donde más importa: la calidad de vida.

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¿Día del Niño, Día de la Niñez o Día de las Infancias? Mientras discutimos cómo llamarlos, 254.000 menores de 14 años viven en hogares con piso de tierra o ladrillo suelto en Argentina.

El dato corre la discusión de lugar. Porque podemos cambiar las palabras todas las veces que queramos, pero ninguna palabra reemplaza un piso, evita la humedad, reduce una enfermedad o crea un lugar donde jugar.

En este Día del Niño, la pregunta debería ser bastante más incómoda: ¿cómo viven los chicos que decimos celebrar?

El informe Mejoramientos específicos de Pisos – Evaluación de impacto, elaborado por Hábitat para la Humanidad Argentina, dimensiona una pobreza que muchas veces permanece puertas adentro: unas 253.000 viviendas mantienen pisos de tierra o ladrillo suelto y allí viven aproximadamente 823.000 personas. El 31% son menores de 14 años.

Un piso también define la calidad de vida

Un piso puede parecer el componente más elemental de una vivienda. Precisamente por eso el dato resulta brutal: cientos de miles de argentinos todavía no lo tienen en condiciones adecuadas.

La evaluación de Hábitat para la Humanidad Argentina comparó las condiciones de familias antes y después de intervenciones de mejoramiento. Tras las obras, las enfermedades respiratorias reportadas bajaron del 50% al 37,5%; las enfermedades de la piel, del 35% al 25%; y los cuadros de diarrea, del 35% al 12,5%.

También se redujeron los gastos médicos promedio asociados a afecciones respiratorias en un 19% y los vinculados con enfermedades dermatológicas en un 66%.

El derecho elemental a tirarse al piso

Hay un resultado todavía más gráfico. Antes de las mejoras, algunas familias restringían el movimiento de sus hijos dentro de la casa por el barro, la humedad y la suciedad. Había chicos que permanecían sobre camas o en determinados sectores porque el piso no era un lugar donde pudieran jugar.

Después de las intervenciones, el promedio de juego dentro de la vivienda aumentó de 4,2 a 4,9 horas por día. Las familias relataron que los chicos podían desplazarse, sentarse y tirarse en el suelo sin el temor permanente a la suciedad y la humedad.

Tener un piso significa también poder ser chico dentro de tu propia casa.

La pobreza también llega a la escuela

La vivienda no termina en la puerta de la casa. Sus condiciones llegan hasta la escuela.

En los hogares evaluados, el promedio de ausencias escolares pasó de 2,9 a 1,3 días por mes. Las familias también reportaron mejores condiciones para estudiar: los chicos comenzaron a utilizar más espacios de la vivienda e incluso a sentarse en el piso para hacer las tareas.

Un piso de cemento puede ser una obra básica. Pero para una familia puede significar menos enfermedad, menos gasto en medicamentos, más juego y más escuela.

No es solamente una postal de la Argentina rural

El problema tampoco ocurre solamente lejos de los grandes centros urbanos. El 64% de las viviendas con piso de tierra o ladrillo suelto está en zonas urbanas.

La provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad en términos absolutos, con unas 45.000 viviendas. En proporción al parque habitacional, Formosa y Santiago del Estero presentan las incidencias más altas.

Es una desigualdad que está mucho más cerca de lo que muchas veces queremos mirar.

Día del Niño: discutamos lo importante

Durante agosto, Hábitat para la Humanidad Argentina impulsa la campaña “Más pisos, más juegos” para financiar nuevos mejoramientos habitacionales.

La evaluación tiene una limitación que corresponde señalar: la comparación final se realizó sobre 16 familias y no contó con grupo de control, por lo que los cambios observados deben interpretarse como asociaciones y tendencias y no como relaciones causales estrictas.

Pero el diagnóstico nacional no necesita eufemismos: 254.000 chicos viven en viviendas con piso de tierra o ladrillo suelto.

Podemos discutir si hoy corresponde decir Día del Niño, Día de la Niñez o Día de las Infancias.

Pero antes discutamos cómo viven.

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