Unipar redobla inversiones y reduce emisiones

inversiones sostenibles Unipar en industria química y planta de Bahía Blanca
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En un escenario desafiante para la industria química global, Unipar cerró 2025 con más de R$ 1.000 millones invertidos, reducción de emisiones y avances operativos en Brasil y Argentina. El Reporte de Sostenibilidad 2025 muestra una estrategia que cruza competitividad, energía renovable, modernización tecnológica y consolidación de su operación en Bahía Blanca.

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Resumen
  1. Unipar informó el mayor ciclo de CAPEX de su historia, con más de R$ 1.000 millones destinados a modernización, eficiencia operativa y transición energética.
  2. La compañía redujo 22% sus emisiones de CO₂ de alcances 1 y 2, alcanzó 79% de energía renovable en sus operaciones globales y consolidó el desempeño de su planta de Bahía Blanca.

Inversiones sostenibles Unipar: una estrategia bajo presión

La industria química atravesó un año incómodo. Volatilidad económica, presión competitiva, costos financieros altos y márgenes más exigidos marcaron el contexto global. En ese escenario, Unipar eligió acelerar inversiones y sostener una hoja de ruta vinculada a eficiencia, energía y reducción de impacto ambiental.

El dato más fuerte del Reporte de Sostenibilidad 2025 de Unipar es el volumen de inversión: más de R$ 1.000 millones, el mayor ciclo de CAPEX de su historia. La compañía destinó esos recursos a modernización tecnológica, seguridad de procesos, eficiencia energética y expansión de capacidades industriales.

La lectura empresarial es clara. Unipar no presenta la sustentabilidad como un capítulo separado del negocio, sino como una condición para competir en una industria electrointensiva, sensible a los costos energéticos y cada vez más exigida por clientes, reguladores e inversores.

Bahía Blanca, una pieza clave en la operación regional

El reporte también coloca a la planta de Bahía Blanca dentro de la estrategia regional de la compañía. Unipar destacó la consolidación de su desempeño operacional en Argentina, en una estructura industrial que integra fábricas en Brasil y Argentina, además de activos vinculados a generación de energía.

La operación local forma parte de una red que produce cloro, soda cáustica y PVC, insumos estratégicos para sectores como saneamiento, construcción, salud, alimentos, minería, papel, celulosa, higiene y limpieza. Por eso, el desempeño de Bahía Blanca excede a una planta puntual: se conecta con cadenas productivas que dependen de la química básica para funcionar.

En un país donde la discusión industrial suele quedar atrapada entre costos, energía y competitividad, la consolidación de Bahía Blanca aparece como una señal relevante. No se trata solo de producir más, sino de producir con mayor previsibilidad, eficiencia y estándares ambientales más exigentes.

Menos emisiones y más energía renovable

Uno de los avances centrales del reporte es la reducción del 22% en las emisiones de CO₂ de alcances 1 y 2. Además, Unipar informó que alcanzó 79% de energía renovable en sus operaciones globales y 100% de energía eléctrica renovable en Brasil.

Para una empresa electrointensiva, la matriz energética no es un detalle reputacional. Define costos, competitividad y exposición ambiental. En ese punto, la compañía vincula su estrategia energética con la autoproducción renovable y con una mayor previsibilidad para sus operaciones.

El documento también destaca la clasificación B en Climate Change y Water Security de CDP, además del avance a la categoría “A” en la evaluación ESG de MSCI ESG Ratings. Estos indicadores muestran cómo la agenda ambiental ya forma parte de la evaluación financiera y reputacional de las grandes compañías.

Modernización tecnológica y salida del mercurio

Otro punto relevante aparece en Cubatão, Brasil, donde Unipar avanzó con el proyecto de sustitución de tecnologías basadas en mercurio y diafragma por celdas de membrana. La modernización mejora la eficiencia energética, reduce impactos ambientales y fortalece la seguridad de los procesos.

La compañía vincula esa transformación con la Convención de Minamata sobre el Mercurio, el tratado internacional que busca proteger la salud humana y el ambiente frente a la contaminación por mercurio.

“La sustentabilidad no funciona como una agenda decorativa cuando toca el corazón productivo de una compañía. En Unipar, el reporte muestra que la transición ambiental ya impacta en inversiones, tecnología, energía y competitividad”.

Una química que busca licencia social

El reporte también informa 5,6 millones de personas impactadas por 75 proyectos sociales en Brasil y Argentina, más de 52 mil horas de capacitación para colaboradores y el 100% de proveedores homologados con criterios sociales, ambientales y de compliance.

Ese dato importa porque la industria química necesita algo más que capacidad productiva. Necesita licencia social, diálogo territorial y una cadena de valor alineada con estándares más exigentes. La sustentabilidad, en ese marco, deja de ser una promesa abstracta y empieza a medirse en inversiones, procesos, proveedores, comunidades y resultados verificables.

La pregunta de fondo es si este tipo de estrategia alcanza para marcar un nuevo estándar industrial en la región. Por ahora, el reporte deja una señal concreta: en plena presión sobre la química global, Unipar eligió invertir, modernizar activos y reducir emisiones. En Argentina, Bahía Blanca quedó dentro de esa hoja de ruta.


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