La inteligencia artificial suele asociarse con programadores, expertos y grandes empresas. Sin embargo, Personal muestra otro fenómeno: personas de distintas generaciones usan herramientas digitales para capacitarse, reconvertirse y acceder a nuevas oportunidades laborales. En su primer año, Academia Digitalers superó los 12.700 usuarios registrados. También consolidó a la inteligencia artificial, el desarrollo web, el análisis de datos y las habilidades digitales entre las temáticas más elegidas.
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Resumen
- Academia Digitalers cumplió su primer año con más de 12.700 personas registradas y una propuesta gratuita, online, asincrónica y autogestionada.
- El dato central no son solo los cursos: la plataforma muestra cómo la inclusión digital cruza edades, territorios y trayectorias laborales. Esto ocurre en plena revolución de la inteligencia artificial.
La nueva brecha digital ya no es el acceso, es el conocimiento
Durante años, la brecha digital se midió por la posibilidad de conectarse. Tener o no tener internet era la frontera principal. Hoy, con la expansión de la inteligencia artificial, esa discusión cambió. La nueva brecha aparece en otro lugar: quiénes logran entender, usar y aprovechar las herramientas que ya transforman el empleo, la educación y la vida cotidiana.
En ese escenario, Academia Digitalers funciona como algo más que una plataforma de cursos. Es una señal de época. La propuesta gratuita de formación online impulsada por Personal busca acercar habilidades digitales a personas que necesitan capacitarse, reconvertirse o actualizar sus conocimientos. Esto ocurre en un mercado laboral cada vez más atravesado por la tecnología.
La plataforma reúne cursos gratuitos, online, asincrónicos y autogestionados. Estos cursos fueron desarrollados junto a compañías líderes del ecosistema tecnológico global como AWS, Google Cloud, Huawei, Microsoft y Salesforce.
De los 24 a los 72 años: quiénes se suman a la revolución tecnológica
El dato más interesante de Academia Digitalers no está solo en la cantidad de usuarios. Está en quiénes se acercan a aprender. La comunidad reúne personas de distintas edades, trayectorias e intereses. Más de la mitad de quienes se registraron trabaja actualmente. Además, la plataforma convoca a millennials, generación Z, generación X, baby boomers y también integrantes de la generación Alpha.
Las imágenes difundidas por la compañía muestran esa diversidad con más claridad que cualquier estadística. Chiara, de 24 años y residente en CABA, resume su objetivo en una frase: “Quiero adquirir herramientas que me permitan acceder a nuevas oportunidades laborales”.
Pablo, de 33 años y de Entre Ríos, plantea otra puerta de entrada: “Siempre tuve mucha curiosidad por aprender y hoy quiero llevarla al mundo de la tecnología”. Patricia, de 60 años y del GBA, lo expresa desde la necesidad de adaptación: “Quiero capacitarme en nuevas tecnologías y adaptarme a los cambios digitales”.
La frase más simple y más poderosa aparece en Miguel, de 72 años y de CABA: “Nunca es tarde para aprender”. En esa línea se entiende el verdadero alcance del proyecto. La revolución digital ya no puede pensarse solo para jóvenes programadores. También involucra a quienes buscan trabajo, a quienes necesitan reconvertirse y a quienes no quieren quedar afuera de una economía cada vez más tecnológica.
La inteligencia artificial como puerta de entrada laboral
Entre las propuestas más elegidas durante el primer año se destacan Desarrollo Web, Introducción a la Inteligencia Artificial, Introducción a Bases de Datos, Análisis de Datos, Administración de Sistemas y contenidos vinculados al desarrollo profesional y la empleabilidad.
La preferencia por esas temáticas muestra que la inteligencia artificial dejó de ser una conversación reservada a especialistas. Hoy aparece como una herramienta de formación básica para quienes quieren comprender hacia dónde se mueve el mundo laboral.
El avance de la IA también obliga a revisar una idea frecuente: la tecnología no solo automatiza tareas. También puede abrir oportunidades, siempre que existan caminos de acceso al conocimiento. Allí aparece la dimensión inclusiva de una plataforma gratuita, flexible y federal.
Por qué la inclusión también construye reputación
Personal forma parte del ecosistema de servicios de Telecom Argentina, una compañía que ofrece conectividad fija y móvil. Además, presta soluciones digitales, servicios de tecnología para empresas y herramientas para hogares conectados.
En ese contexto, invertir en formación digital no es un gesto lateral. Para una empresa tecnológica, la inclusión digital también construye reputación. No alcanza con ofrecer conectividad si una parte de la sociedad no logra aprovechar las herramientas que circulan sobre esa infraestructura.
Pedro López Matheu, Director de Comunicaciones Externas, Sustentabilidad y Medios de Personal, señaló que “las habilidades digitales son cada vez más importantes para el desarrollo profesional y la inclusión laboral”. El ejecutivo explicó que, con Academia Digitalers, la compañía busca acercar oportunidades de formación accesibles y de calidad para que más personas incorporen conocimientos vinculados a las tecnologías que transforman la forma de vivir, estudiar y trabajar.
La iniciativa se suma a otros programas como Digitalers, Chicas Digitalers y Nuestro Lugar. Con estos programas, la compañía trabaja en la incorporación de competencias digitales en distintas etapas de la vida.
Una oportunidad que también es federal
La plataforma tiene alcance federal y registra participantes de distintas provincias del país. Las principales jurisdicciones son Tucumán, Santa Fe, Córdoba, Ciudad de Buenos Aires y Buenos Aires.
Esa dimensión territorial importa. La inclusión digital no se define solo por edad o por nivel educativo. También depende del lugar donde vive cada persona. Además, influye su acceso a propuestas de formación y la posibilidad de estudiar sin trasladarse, sin horarios rígidos y sin costo.
La formación continua gana peso en un mercado laboral. En este mercado, la inteligencia artificial, el análisis de datos, la alfabetización tecnológica y el aprendizaje permanente aparecen entre las capacidades más demandadas. En ese escenario, democratizar el conocimiento digital deja de ser una acción de responsabilidad social aislada y empieza a funcionar como una política de competitividad social.
Cuando la inclusión se vuelve oportunidad
La tecnología suele presentarse como sinónimo de eficiencia. Sin embargo, también puede ser una herramienta de movilidad social. La diferencia está en quiénes acceden al conocimiento, quiénes pueden actualizarse y quiénes encuentran un puente hacia nuevas oportunidades.
Academia Digitalers muestra que la inclusión digital ya no puede pensarse como una agenda menor. En la era de la inteligencia artificial, aprender se volvió una forma de participar. Y para una empresa tecnológica como Personal, abrir esa puerta también es una manera de reforzar su lugar en una conversación pública cada vez más exigente. En ese sentido, surge el debate de cómo hacer que la innovación no deje a nadie atrás

