En plena tormenta invernal récord que amenaza a más de 170 millones de personas en Estados Unidos y Canadá, Donald Trump volvió a usar el frío extremo para negar el cambio climático. El giro discursivo llega días después de su paso por Davos, donde defendió los combustibles fósiles y atacó las energías renovables.
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Trump intima a los ambientalistas por el calentamiento global
El argumento no es nuevo, pero el contexto es cada vez más extremo. Mientras una ola de frío polar avanza sobre gran parte de Estados Unidos con temperaturas que podrían descender por debajo de los –45 °C, Donald Trump volvió a negar el calentamiento global y ridiculizó el consenso científico.
Negar el cambio climático en medio de una nevada histórica no es una provocación aislada. Es parte de una narrativa persistente que choca con la ciencia, con la experiencia social y con la urgencia climática global.
“Se espera que una ola de frío récord afecte a 40 estados. Rara vez se ha visto algo parecido. ¿Podrían los ‘insurrectos ambientales’ explicar qué pasó con el calentamiento global?”, escribió el presidente en Truth Social, mientras autoridades locales activaban alertas por riesgo para la vida humana.
La publicación coincidió con advertencias de gobernadores y expertos del Servicio Meteorológico Nacional, que anticipan acumulación catastrófica de hielo, nieve intensa y posibles cortes prolongados de electricidad desde Texas hasta la costa este, incluyendo Nueva York, Massachusetts y Washington D.C.
Frío extremo y cambio climático: la falacia recurrente
La comunidad científica es clara: eventos extremos de frío y calor no contradicen el cambio climático. Por el contrario, forman parte de un sistema climático alterado, donde la mayor energía acumulada en la atmósfera intensifica y vuelve más frecuentes fenómenos severos.
Sin embargo, Trump insiste en confundir clima con tiempo meteorológico. Lo hace incluso cuando la evidencia empírica se vuelve cotidiana para millones de personas expuestas a tormentas, incendios, sequías y olas de calor cada vez más intensas.
De Davos a la nieve: un discurso sin cambios
Las declaraciones se producen pocos días después de su participación en el Foro Económico Mundial, donde el presidente defendió al carbón como “limpio y hermoso”, atacó a la energía eólica y solar y presentó las regulaciones ambientales como una amenaza para la economía y la soberanía energética.
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Ese posicionamiento ya había quedado expuesto en Tercer Tiempo y hoy vuelve a cobrar sentido frente a la tormenta invernal que paraliza buena parte del país. El contraste entre discurso y realidad refuerza una estrategia política que ignora la evidencia científica y transforma una emergencia climática en munición ideológica.

