Diez años seguidos en la élite ambiental: el caso L’Oréal

L’Oréal CDP calificación triple A por décimo año consecutivo
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El grupo volvió a obtener la calificación triple A del CDP por décimo año consecutivo, una distinción que evalúa desempeño y transparencia en cambio climático, bosques y seguridad hídrica. En tiempos de presión regulatoria y financiera, el valor ya no está en “prometer” sostenibilidad, sino en sostener resultados medibles y comparables.

Tiempo de lectura: 5 min

Cuando la sostenibilidad es coherencia

La sostenibilidad corporativa ya no se juega en slogans. Se juega en datos, auditorías, reportes y consistencia en el tiempo. En ese marco, el caso de L’Oréal ofrece un indicador concreto de época: el grupo obtuvo por décimo año consecutivo la calificación triple A del CDP, el sistema global de divulgación ambiental utilizado por inversores, empresas y gobiernos para medir desempeño y riesgo.

El hito es relevante por un motivo simple: en un mundo donde el greenwashing está bajo lupa, sostener una evaluación externa durante una década consecutiva suele ser más difícil que conseguirla una vez. Además, de acuerdo con los datos del propio CDP, en el último ciclo más de 22.000 empresas reportaron información ambiental y solo un grupo reducido alcanzó la máxima calificación.

Qué mide el CDP y por qué impacta en negocios

El CDP (Carbon Disclosure Project) gestiona uno de los repositorios ambientales más grandes del mundo. Su evaluación no premia “buenas intenciones”: observa la calidad de los reportes, el gobierno corporativo, la identificación de riesgos, los objetivos públicos y, sobre todo, la evidencia de acciones.

La organización califica tres ejes que hoy funcionan como variables económicas de primer orden. El primero es el cambio climático, asociado a emisiones, transición energética y riesgos físicos. El segundo es bosques, clave para cadenas de suministro y trazabilidad. El tercero es seguridad hídrica, cada vez más relevante por estrés de agua, conflictos territoriales y costos operativos.

En la práctica, esta “nota” funciona como una señal para el mercado. No porque resuelva el impacto ambiental por sí misma, sino porque reduce asimetrías de información: permite comparar, anticipar riesgos y tomar decisiones financieras con más evidencia. En un contexto de regulaciones más exigentes, es también una cobertura reputacional y un diferencial competitivo.

Los números que el grupo pone sobre la mesa

En su comunicación, L’Oréal vinculó el resultado con indicadores de su desempeño reciente. Entre los datos informados se destaca que durante 2024 el 97% de la energía utilizada en sus instalaciones provino de fuentes renovables. También reportó que el 92% de los ingredientes y materiales de origen biológico empleados en fórmulas y envases provinieron de fuentes sostenibles y trazables.

El eje hídrico, que en industrias de proceso suele ser uno de los puntos más críticos, aparece con un dato concreto: el 53% del agua usada en los procesos industriales provino de fuentes recicladas o reutilizadas. Más allá del marketing, este tipo de cifra es la que hoy mira el mercado cuando evalúa resiliencia, continuidad operativa y riesgo reputacional.

Por qué una década seguida cambia el significado

En sostenibilidad, la continuidad pesa. Una empresa puede ganar un premio y al año siguiente retroceder. Una década consecutiva, en cambio, sugiere que hay estructura: presupuesto, gobernanza, sistemas de medición y decisiones de negocio consistentes.

Esto importa porque la vara cambió. Primero, por el avance de normas y reportes obligatorios en mercados centrales. Segundo, porque cada vez más cadenas de valor piden trazabilidad. Y tercero, porque los inversores ya no se conforman con “políticas”: piden evidencia comparable.

En ese contexto, el triple A del CDP opera como un certificado de “rendición de cuentas” más que como una medalla. No prueba por sí solo que todo esté resuelto, pero sí que hay un nivel de transparencia y gestión que se sostiene en el tiempo.

El trasfondo: cuando el ambiente entra al balance

Más información: CDP (sitio oficial) | L’Oréal (sitio corporativo)

La lectura más interesante de este caso es menos corporativa y más estructural. La agenda ambiental dejó de ser un apartado de RSE: se convirtió en un factor que afecta costos, acceso a financiamiento, continuidad operativa y reputación.

Por eso, lo que antes era un “plus” hoy es casi una condición de permanencia en determinados mercados. Y por eso, también, este tipo de evaluaciones gana peso: ayuda a separar discurso de desempeño.


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