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La carrera por los minerales críticos dejó de ser un debate técnico. Con China y Estados Unidos compitiendo por el control de las cadenas de suministro, Argentina busca consolidar su lugar con cobre, litio y tierras raras. El desafío ya no es solo extraer: es industrializar con trazabilidad y tecnología limpia. Según el Banco Mundial, la demanda de minerales críticos como cobre, litio y tierras raras podría triplicarse hacia 2040, impulsada por la transición energética y la digitalización global.
Resumen 1: Washington volvió a mencionar a Argentina como socio posible en minerales críticos.
2: La oportunidad existe, pero exige cadena de valor local, reglas estables y estándares verificables.
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Rubio, la señal política y el nuevo mapa de recursos
La carrera por los minerales críticos sumó una señal política desde Washington. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, definió a Argentina como un posible socio en el abastecimiento de minerales críticos. El mensaje ordena una idea: el tema ya no es minería. Es geopolítica, industria y seguridad de suministro.
En este tablero, los minerales críticos sostienen la transición energética, la inteligencia artificial, la movilidad eléctrica y la defensa. Sin acceso estable a esos insumos, no hay industria tecnológica competitiva.
Un nuevo mapa global de recursos críticos
El mundo entró en una nueva fiebre de recursos. El cobre empuja redes eléctricas y electrificación. El litio sostiene baterías. Las tierras raras habilitan imanes de alto rendimiento para turbinas eólicas, autos eléctricos, satélites y sistemas de defensa.
La disputa no se juega solo en la extracción. Se juega en el procesamiento, el refinado y la manufactura. Ahí se define el verdadero poder de mercado.
China domina el procesamiento y Estados Unidos busca alternativas
China concentra buena parte del procesamiento global, un punto clave porque el control del refinado define precios, plazos y disponibilidad. Estados Unidos responde con política industrial y acuerdos con socios para diversificar cadenas críticas. Europa avanza con su propia estrategia para asegurar materias primas.
La consecuencia es concreta: los países que combinan recursos con estándares ambientales y previsibilidad regulatoria ganan valor. Los que exportan solo materia prima pierden margen.
Argentina, la apuesta regional: litio, cobre y tierras raras
Argentina integra el triángulo del litio junto a Chile y Bolivia. También tiene proyectos relevantes de cobre, con provincias como San Juan, Catamarca y Salta en fases avanzadas. En tierras raras, San Luis y Jujuy aparecen entre los distritos con exploración y prospección, según referencias técnicas del sector.
El desafío es doble. Acelerar inversiones sin degradar estándares y, al mismo tiempo, construir cadena de valor local que sume conocimiento, empleo calificado y capacidad industrial.
Industrializar con trazabilidad: el cuello de botella real
El punto central ya no es “tener recursos”. Es demostrar origen, trazabilidad y desempeño ambiental. Los compradores ya no miran solo precio. Miran riesgo, reputación y cumplimiento. En ese esquema, la sostenibilidad funciona como ventaja competitiva.
Argentina puede jugar si ordena reglas, mejora infraestructura y sostiene controles confiables. Sin eso, quedará como proveedor eventual, no como socio estratégico.
El poder detrás de los elementos
El litio se instaló como bandera. El cobre aparece como motor de largo plazo. Las tierras raras completan el tridente que define la economía tecnológica. Sin neodimio, itrio o disprosio no existen imanes avanzados, turbinas eficientes ni satélites modernos.
En este nuevo orden, los minerales son poder. La pregunta es si Argentina elige exportar roca o exportar valor. La diferencia se decide con inversión, tecnología y reglas estables.
