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La Cámara de Diputados activa audiencias públicas por la ley de glaciares y reabre una discusión clave entre ambiente, federalismo e inversiones. Gobernadores presionan y el Congreso entra en zona de conflicto. La definición sobre el área periglaciar no es técnica: define el mapa productivo de la Argentina y el destino de inversiones millonarias.
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La Cámara de Diputados vuelve a abrir una de las discusiones más incómodas para la política argentina: qué hacer con la ley de glaciares y, en particular, con el área periglaciar. No es un tecnicismo. Es la frontera donde chocan el desarrollo económico, la presión de las provincias y los límites ambientales.
Este miércoles comienzan las audiencias públicas para debatir modificaciones a la normativa vigente, un proyecto que ya cuenta con media sanción del Senado. Según detalló Parlamentario, el proceso incluirá exposiciones presenciales y remotas de especialistas, funcionarios, empresas y organizaciones civiles.
Ley periglaciar: el punto donde todo se define
El eje del conflicto es el alcance del concepto de ambiente periglaciar. Se trata de zonas congeladas o semi congeladas que cumplen una función clave en la regulación hídrica, pero cuya delimitación genera disputas técnicas y políticas.
En esa definición se juega el modelo productivo. Un criterio amplio restringe actividades como la minería. Uno más flexible habilita inversiones millonarias, especialmente en cobre y litio.
Por eso, la discusión dejó de ser exclusivamente ambiental. Hoy es económica, política y geoestratégica. En un contexto donde Argentina busca atraer capital bajo el RIGI, el periglaciar se convierte en una variable decisiva.
Presión de gobernadores y disputa federal
Los gobernadores de provincias cordilleranas impulsan cambios en la ley. Plantean que la normativa vigente limita el desarrollo y condiciona la llegada de inversiones.
El argumento central es el federalismo. Las provincias reclaman mayor control sobre sus recursos, mientras el Congreso enfrenta la presión de sostener estándares ambientales compatibles con exigencias internacionales.
La tensión es evidente. No es solo ambiente versus economía. Es Nación versus provincias. Es regulación versus competitividad. Y es, también, una señal hacia los mercados en plena carrera global por minerales críticos.
Inversiones en juego y señal al mundo
La discusión ocurre en un momento clave. Argentina intenta posicionarse como proveedor estratégico de recursos para la transición energética.
Proyectos de cobre en San Juan, litio en el NOA y desarrollos energéticos dependen, en gran parte, de cómo se defina el alcance del periglaciar.
La ley no solo protege ecosistemas. También define si el país logra captar una ventana histórica de inversión o si vuelve a quedar afuera.
Una discusión que ya no es técnica
El debate en Diputados no es técnico, aunque se presente como tal. Es político y profundamente estratégico.
Detrás de cada mapa y cada definición hay una pregunta central: qué modelo de desarrollo quiere la Argentina.
Y esa respuesta no se va a resolver solo con evidencia científica. Se va a definir en una negociación donde el poder, los recursos y el futuro económico del país están en juego.

