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CIPPEC presentó “Generación Trabajo” junto al Municipio de Tres de Febrero, organizaciones sociales y JPMorganChase. El programa busca mejorar la empleabilidad de jóvenes vulnerables, pero también deja al descubierto un problema más profundo: la dificultad del sistema para conectar formación, empresas y oportunidades reales de trabajo.
La iniciativa ofrece capacitación técnica, habilidades sociolaborales y articulación con empleadores. Sin embargo, detrás del anuncio aparece una pregunta más incómoda: por qué, en un mercado que reclama perfiles, tantos jóvenes siguen afuera.
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Una alianza que busca abrir puertas, pero también deja una señal
“Generación Trabajo” fue presentado por CIPPEC, la Municipalidad de Tres de Febrero, Fundación EMpower, Fundación EMPUJAR y Zigla, con el apoyo de JPMorganChase. El programa apunta a jóvenes de entre 18 y 30 años en situación de vulnerabilidad y combina formación, empleabilidad y vínculo con empresas locales.
En los papeles, la iniciativa ofrece una respuesta concreta. En la práctica, también revela una falla más grande. Cuando el sector público, las organizaciones y una firma como JPMorganChase se sientan a construir un puente hacia el empleo, es porque el sistema que debería conectar educación, trabajo y oportunidades ya no está funcionando de manera natural.
No es solo un problema de empleo joven: es un problema sistémico
Durante años, el debate quedó atrapado entre dos frases hechas: “los jóvenes no consiguen trabajo” y “las empresas no encuentran talento”. El problema es que ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.
Ahí aparece la verdadera grieta. No se trata solo de una falta de puestos ni de una carencia de habilidades. Lo que está roto es el puente entre la formación, la búsqueda laboral y la demanda empresaria.
El talento existe. Lo que falla es el sistema que debería detectarlo, formarlo y conectarlo con oportunidades reales.
Cuando las empresas también quedan interpeladas
Facundo Gómez Minujín, CEO de JPMorganChase para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay, planteó una idea que corre al sector privado de un lugar cómodo: abrir vacantes, generar prácticas y mentorear jóvenes también es una forma de inversión.
El mensaje es importante porque cambia el eje. No alcanza con decir que faltan perfiles listos. También hay que revisar cómo se busca, cómo se filtra, cómo se acompaña y cuánto invierte cada organización en construir talento en vez de esperarlo terminado.
El territorio también explica la distancia
El programa arrancó en Tres de Febrero y prevé una segunda etapa en otro municipio en 2027. La meta es llegar a más de 2.000 jóvenes. Esa escala, aunque acotada, pone el foco donde muchas veces no se mira: el territorio.
El empleo no se juega igual en todos lados. La cercanía con empresas, la calidad de las redes, el acceso a formación útil y las posibilidades concretas de sostener una trayectoria laboral cambian según el barrio, el municipio y el capital social disponible.
Por eso, hablar de empleo joven sin hablar de territorio es mirar el problema a medias.
Los actores que empujan una salida común
Daniel Parnetti, director para América Latina de Fundación EMpower, destacó la necesidad de acercar a quienes ya trabajan por el empleo joven para ampliar el impacto. En la misma línea, Germán Lojk, director ejecutivo de Fundación EMPUJAR, insistió en la importancia de pensar soluciones sistémicas para acompañar trayectorias reales de inserción laboral.
También Luciano Laspina, director ejecutivo de CIPPEC, puso el foco en el carácter territorial de los mercados de trabajo. Ese punto no es técnico: es político. Porque obliga a salir de la abstracción y a pensar qué tipo de articulación concreta hace falta para que el empleo no quede solo como promesa.
El cruce con lo que hoy buscan los jóvenes
Cuando esta discusión se cruza con los datos que muestran rankings como Great Place to Work, aparece otra dimensión del problema. Los jóvenes no solo buscan un sueldo. También valoran flexibilidad, autonomía, clima laboral y sentido.
Eso obliga a revisar no solo cómo se forma, sino también qué tipo de trabajo se ofrece. Hay un mercado que cambió. Y hay un sistema educativo y laboral que todavía no termina de leer esa transformación con la velocidad necesaria.
Lo que deja abierto “Generación Trabajo”
El programa puede abrir oportunidades concretas y eso ya es valioso. Pero su principal aporte quizá sea otro: mostrar que el empleo joven no se resuelve con una sola política, una sola empresa ni una sola institución.
Se resuelve —o no— en un ecosistema.
Y cuando ese ecosistema no articula, el resultado es conocido: jóvenes afuera, empresas frustradas y una economía que pierde capacidad de integrar, crecer y desarrollarse.
La pregunta de fondo ya no es si hay talento. La pregunta es por qué el sistema no logra encontrarse con él.

