Meta pagará hasta USD 17.000 millones: ¿será una bisagra para los casinos virtuales?

Meta, casinos virtuales y publicidad de apuestas online
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Meta acordó pagar hasta USD 17.100 millones y modificar Facebook e Instagram frente a demandas por el impacto de sus plataformas en niños y adolescentes. Casi al mismo tiempo, el futbolista Jonatan Gómez contó cómo la ludopatía atravesó su vida: “Perdí todo”. Dos historias diferentes que abren una misma discusión: mientras en Argentina se avanza contra las apuestas ilegales y la publicidad ya lleva +18, ¿qué responsabilidad tienen las empresas legales y quienes prestan su imagen para convertir las apuestas en entretenimiento?

Destacada I Tiempo de lectura: 3 minutos

Resumen
  • Meta no sólo paga: también deberá modificar Facebook e Instagram para reforzar la protección de menores.
  • Durante el Mundial, 8 de cada 10 adolescentes accedieron o conocieron a alguien que apostó online. Jonatan Gómez puso una consecuencia concreta sobre la mesa: “Perdí todo”.
  • Susana Giménez, Zaira Nara, el fútbol y los influencers convierten a las apuestas en entretenimiento cotidiano. ¿Será que el +18 quedó chico?

Meta abre una puerta incómoda?

La cifra impacta: hasta USD 17.100 millones. Pero quizás lo más importante del acuerdo alcanzado por Meta en Estados Unidos no sea solamente cuánto deberá pagar.

La compañía también tendrá que modificar parte del funcionamiento de Facebook e Instagram para los menores, con límites de uso, restricciones nocturnas, menos notificaciones en determinados horarios y mayores controles de edad.

El acuerdo todavía requiere aprobación judicial y Meta no admite responsabilidad. Sin embargo, deja instalada una idea que puede trascender largamente a las redes sociales: cuando los riesgos asociados a un producto ya están sobre la mesa, advertir puede dejar de ser suficiente.

Según la Fiscalía General de Nueva York, las reformas incluyen restricciones específicas para las cuentas de menores de edad.

El Mundial terminó. La consecuencia quedó

La noticia lleva inexorablemente a una discusión que Argentina ya tiene delante. Durante el Mundial contamos en Tercer Tiempo que 8 de cada 10 adolescentes accedieron o conocen a alguien que apostó online. El mismo relevamiento mostró que el 75% vio publicidad o contenidos vinculados con apuestas y que 8 de cada 10 consideran que las medidas para impedir el acceso de menores no funcionan.

El Mundial terminó, pero las apuestas quedaron integradas al fútbol, las redes y el entretenimiento. Y pocos días después apareció una historia capaz de transformar aquellos números en una persona. Y para entender lo que implica la Ludopatía en una persona.

“Perdí todo”

El futbolista argentino Jonatan Gómez contó públicamente su lucha contra la ludopatía y resumió su experiencia en tres palabras: “Perdí todo”.

No hablaba solamente de dinero. Describió cómo las apuestas terminaron afectando su economía, su familia y su carrera profesional.

Su historia estuvo vinculada con apuestas clandestinas y esa diferencia importa. Combatir las plataformas ilegales es indispensable. Pero el fenómeno obliga a mirar también qué ocurre con un mercado legal, regulado y publicitado que convive todos los días con el fútbol y el entretenimiento.

Cuando las apuestas parecen entretenimiento

Las empresas de apuestas no llegan al público solamente a través de una aplicación. Llegan con clubes, partidos, promociones, influencers y algunas de las figuras más reconocidas del espectáculo.

Susana Giménez se convirtió en embajadora de bplay para su casino online. Zaira Nara participa de campañas de Betsson vinculadas al fútbol.

Eso no convierte a una celebridad en responsable individual de que una persona desarrolle ludopatía. Pero tampoco vuelve neutral su participación.

Una cara conocida presta algo mucho más valioso que su imagen: presta confianza. Acerca la marca, la vuelve familiar y contribuye a presentar una apuesta como diversión.

Ahí aparece una discusión sobre corresponsabilidad: qué lugar ocupan quienes prestan su imagen y credibilidad para invitar a participar de un negocio cuyos riesgos ya son conocidos.

¿Será que el +18 quedó chico?

Argentina avanzó con reglas específicas para la publicidad de apuestas. Las piezas deben mostrar +18 y advertir que “EL JUGAR COMPULSIVAMENTE ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD”. La obligación alcanza también a contenidos realizados por influencers mientras promocionan el juego.

Es un avance. Pero existe una contradicción difícil de ignorar: el +18 advierte mientras buena parte del resto del mensaje invita.

Si el producto llega asociado a una celebridad, un partido, un bono de bienvenida o la posibilidad de ganar dinero rápido, la discusión necesariamente tiene que avanzar.

Perseguir las plataformas ilegales es indispensable. Pero también existe un mercado legal, con licencias, sponsors, publicidad y embajadores. La legalidad es el piso. La responsabilidad corporativa empieza después.

Compliance antes de la sanción, será el remedio?

Ahí el caso Meta puede convertirse en una bisagra. Facebook e Instagram no son casinos virtuales y hacer scroll no equivale a apostar. Pero ambas discusiones se encuentran en un punto: qué hace una empresa cuando conoce los riesgos asociados a aquello que comercializa.

Meta no solamente pagará si el acuerdo obtiene aprobación judicial. También deberá cambiar parte de su producto.

Quizás esa sea la pregunta que ahora empieza a llegar a las apuestas online: ¿alcanza con cumplir la norma, mostrar +18 y hablar de juego responsable? El mejor Compliance no empieza cuando llega una demanda, una sanción o un juez. Empieza cuando el riesgo ya es conocido.

Y esa responsabilidad no termina necesariamente en la empresa. También interpela a clubes, medios, influencers y celebridades que ayudan a convertir la apuesta en entretenimiento.

¿Será que el +18 quedó chico? La próxima discusión deberá ser responsabilidad social de la marcas de apuestas? . Y también sobre corresponsabilidad de los famosos?

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