Meta ante la Justicia: ¿cuándo les tocará a las El juicio recién comienza y la compañía rechaza las acusaciones. Pero la discusión abre una pregunta incómoda para la Argentina: si el 24% de los adolescentes de 12 a 17 años ya apostó online alguna vez, ¿hasta dónde llega la responsabilidad de las empresas cuando un negocio se cruza con la vulnerabilidad de los menores?
Tiempo de lectura: 3 minutos / Destacada
Resumen
- Meta en el banquillo. 29 estados de Estados Unidos acusan a la compañía de diseñar funciones de Instagram y Facebook para aumentar la permanencia de niños y adolescentes en las plataformas.
- El espejo argentino. En Argentina, el 24% de los adolescentes de 12 a 17 años apostó online alguna vez, según Kids Online Argentina de UNICEF y UNESCO.
- La pregunta. El juicio vuelve a poner en discusión dónde termina la responsabilidad individual y dónde comienza la de las empresas cuando sus productos pueden generar conductas problemáticas en menores.

Meta ante la Justicia
La discusión ya no pasa solamente por cuánto tiempo pasan los chicos frente a una pantalla. En Estados Unidos, acaba de dar un paso más: qué responsabilidad tiene una empresa sobre la manera en que diseña los productos que ellos consumen.
Una coalición de 29 estados llevó a Meta a un juicio federal en Oakland, California. La acusación sostiene que la compañía diseñó deliberadamente funciones de Instagram y Facebook para aumentar la permanencia de niños y adolescentes en las plataformas y obtener mayores ingresos a partir de esa atención.
Entre las herramientas cuestionadas aparecen el scroll infinito, las notificaciones y los algoritmos de recomendación. Los fiscales también sostienen que Meta conocía algunos riesgos a partir de investigaciones internas y que recolectó datos de menores de 13 años sin consentimiento parental.
Meta rechaza las acusaciones. La compañía sostiene que no existe evidencia suficiente para afirmar que buscó generar adicción y asegura que desarrolló herramientas de protección para adolescentes junto con padres, especialistas y autoridades.
El juicio está en marcha y será la Justicia la que determine responsabilidades. Sin embargo, la pregunta que plantea excede a Meta.
Cuando el negocio necesita que no te vayas
Hay un punto especialmente sensible en la acusación estadounidense: qué ocurre cuando los ingresos de una compañía crecen cuanto más tiempo permanece una persona utilizando su producto.
La fiscalía sostiene que Meta aprovechó características del cerebro adolescente para aumentar la permanencia dentro de sus plataformas. Un exdirectivo de la compañía, Arturo Béjar, declaró además que durante determinados períodos la velocidad para lanzar productos habría tenido más peso que la seguridad.
Las afirmaciones forman parte de un proceso judicial todavía abierto. Pero introducen una discusión que también empieza a atravesar otras industrias digitales: ¿alcanza con advertir sobre los riesgos cuando el propio diseño del producto busca que el usuario vuelva una y otra vez?
Y ahí la distancia entre Oakland y la Argentina empieza a achicarse.
El enemigo silencioso también está en el celular
Los adolescentes pasan una parte importante de su vida conectados. Allí conversan, estudian, miran videos, siguen a sus ídolos y consumen entretenimiento. Pero esa misma puerta también los acerca a plataformas, publicidad e influencers vinculados con las apuestas online.
Según Kids Online Argentina, de UNICEF y UNESCO, el 24% de los adolescentes de entre 12 y 17 años apostó dinero online alguna vez. La puerta de entrada aparece alrededor de los 13 años y el fútbol ocupa un lugar central.
No significa que utilizar redes sociales provoque ludopatía. La relación no es lineal. Pero cuantas más oportunidades existen para que un menor encuentre apuestas, promociones o contenidos vinculados al juego, mayor es el desafío de mantener una actividad prohibida para menores fuera de su alcance.
Tercer Tiempo viene siguiendo esta discusión. Durante el Mundial contamos cómo la exposición de adolescentes a las apuestas online convirtió al fútbol en uno de los principales escenarios de prevención.
¿Cuándo les tocará a las empresas de apuestas?
Argentina ya comenzó a discutir límites. Uno de los debates centrales pasa por la publicidad de apuestas, el patrocinio deportivo, la utilización de influencers y los mecanismos para impedir el acceso de menores.
La discusión llegó también al Congreso. Tercer Tiempo analizó el debate en el Senado entre las restricciones a la publicidad, la protección de los menores y los intereses económicos vinculados al negocio de las apuestas.
El juicio estadounidense agrega ahora otra dimensión. Durante mucho tiempo, frente a una conducta potencialmente adictiva, la primera respuesta fue mirar al consumidor: por qué entró, cuánto consumió, por qué no pudo detenerse.
Pero cuando quien está del otro lado es un adolescente, la pregunta cambia.
¿Qué mecanismos utiliza una empresa para captar su atención? ¿Qué sabe sobre sus comportamientos? ¿Qué controles aplica para mantenerlo afuera? ¿Y qué ocurre cuando protegerlo puede significar menos usuarios, menos tiempo de permanencia o menos ingresos?
De las tabacaleras a los algoritmos
El caso contra Meta ya despertó comparaciones con las demandas contra las grandes tabacaleras estadounidenses en los años noventa. No porque una red social, un cigarrillo y una apuesta sean productos equivalentes, sino por una pregunta que atravesó aquella discusión: qué sabía la industria sobre los riesgos de su producto y qué hizo con esa información.
Durante años, el tabaquismo fue presentado fundamentalmente como una decisión individual. Las demandas cambiaron parte de esa mirada al colocar también bajo análisis las prácticas empresariales, la publicidad y la información disponible dentro de las compañías.
Hoy el escenario es digital y mucho más difícil de ver. El producto está en el teléfono, disponible las 24 horas y acompañado por algoritmos capaces de aprender qué atrae nuestra atención.
En Argentina, además, las apuestas están prohibidas para menores de 18 años. Sin embargo, uno de cada cuatro adolescentes de 12 a 17 años ya apostó alguna vez online.
La responsabilidad también está del otro lado de la pantalla
Familias y escuelas tienen un papel central. El Estado también. Pero la dimensión que empieza a crecer en el mundo es otra: la responsabilidad de quienes diseñan, promocionan y monetizan esos productos.
El juicio contra Meta todavía no tiene sentencia. Puede terminar absolviendo a la compañía, responsabilizándola o generando cambios en algunas de sus prácticas. Pero ya instaló una discusión difícil de desarmar.
Si una empresa conoce que existen riesgos para los menores, ¿hasta dónde debe llegar su obligación de prevenirlos?
Argentina tendrá que responder esa pregunta también frente a las apuestas online. Porque el enemigo silencioso ya no necesita esperar a un adolescente en la puerta de un casino. Puede acompañarlo todo el día dentro del teléfono que lleva en el bolsillo.
Leer más:
Ludopatía: el Senado frente a la presión del lobby y la Salud
Los números que nadie quiere ver mientras Argentina juega el Mundial

