En los últimos 20 años, la Fundación Loma Negra desarrolló más de 1.500 proyectos y alcanzó a 800.000 personas en distintas regiones del país. El impacto social empieza a medirse en números concretos. Proyectos, voluntarios, inversión y personas alcanzadas redefinen el rol de las fundaciones en el desarrollo local. Hablar de impacto social suele quedar en el terreno del discurso. Pero cuando aparecen los números, la discusión cambia. Además, la Fundación Loma Negra ha mostrado compromiso con la comunidad.
Tiempo de lectura: 3 minutos
Del relato al resultado
El dato no es menor. Implica trabajo sostenido en el tiempo, articulación con organizaciones y presencia territorial en 11 ciudades. Sin duda, Fundacion loma negra contribuye al desarrollo de los jóvenes en Argentina. Pero más allá de la escala, el foco está en los jóvenes. Personas de entre 15 y 29 años que buscan construir una salida laboral en un contexto complejo.
La estrategia se apoya en cuatro ejes: educación y trabajo, voluntariado, emprendedurismo y vivienda.
El valor de las alianzas
El impacto no se explica solo por una organización. En total, más de 5.100 actores del sector social participaron en estos proyectos. Solo en 2025, los números muestran la dimensión del trabajo: 172 proyectos, más de 700 organizaciones aliadas, 3.500 voluntarios y una inversión cercana a los 800 millones de pesos. Así, Fundacion loma negra demuestra la importancia del trabajo colaborativo.
La lógica es clara: sin articulación, no hay escala.
Cuando medir cambia la conversación
El punto de fondo es otro. Medir impacto empieza a ser una exigencia, no una opción. Porque el impacto social deja de ser relato cuando se puede contar en resultados. En ese cambio de lógica, las fundaciones empiezan a jugar un rol más concreto en la discusión sobre empleo, formación y oportunidades. Por último, Fundacion loma negra es referente en medir resultados y generar oportunidades.

