Inicio > Destacada > La reforma laboral con media sanción declara la educación servicio esencial
Tiempo de lectura: 4 min
La reforma laboral que obtuvo media sanción en el Senado declara a la educación servicio esencial y obliga a garantizar una prestación mínima aun en conflicto. Pero los calendarios escolares 2026 muestran que 21 provincias no llegan a los 190 días de clase. Solo Santiago del Estero, San Luis y Mendoza cumplen ese piso. Además, en Santa Cruz, La Rioja, Río Negro, Tucumán, San Juan, Buenos Aires y Chubut ni siquiera se aseguran las 760 horas anuales para todos los alumnos de primaria.
Resumen
- La educación pasa a ser servicio esencial por ley. Sin embargo, el piso de días y horas de clase sigue sin cumplirse de manera pareja en todo el país.
- El cruce entre reforma laboral y calendarios escolares vuelve a poner en el centro la pregunta por el tiempo real de aula en cada provincia.
Leer también: Clases 2026: 21 provincias no llegan a los 190 días .
Reforma laboral y educación como servicio esencial
La reforma laboral que obtuvo media sanción en el Senado retoma el criterio del DNU 70/2023 y redefine el alcance del derecho de huelga a partir de una nueva lista de “servicios esenciales”. En estos sectores, el texto fija que no se puede brindar una prestación menor al 75% del funcionamiento normal.
Hasta ahora la ley consideraba esenciales la salud, la producción y distribución de agua potable, la energía eléctrica, el gas y el control del tráfico aéreo. La reforma incorpora las telecomunicaciones, la aeronáutica comercial, el control de tráfico portuario y los servicios aduaneros y migratorios. Además, de manera explícita, incorpora la educación en todos sus niveles. Sin embargo, excluye el universitario.
En los cambios informados antes del debate se sumaron el cuidado de menores, la educación de nivel guardería, preescolar, primario y secundario y la educación especial. Además, se incluyó el transporte de caudales, los servicios de seguridad y custodia. Finalmente, se agregó la aclaración de que las fuerzas de seguridad no pueden prestar un servicio menor al 100%.
La definición es clara: la educación se ubica junto a la salud, la energía y las comunicaciones en el núcleo de actividades que el Estado considera estratégicas. Declararla servicio esencial significa exigir que la escuela funcione aun en contexto de paro. Sin embargo, el punto ciego aparece cuando esa decisión se cruza con el tiempo de clases que las provincias planifican para 2026.
Qué dicen los calendarios escolares 2026
El informe “Calendarios escolares 2026: horas de clases y planificación provincial del año escolar”, elaborado por Argentinos por la Educación, releva los días y horas de clase programados oficialmente por los ministerios provinciales. No mide lo que efectivamente ocurre en el aula. Más bien, mide lo que surge de los calendarios aprobados.
La normativa del Consejo Federal de Educación establece un piso de 190 días de clase y un mínimo de 760 horas anuales para todos los alumnos de primaria. Sin embargo, el documento muestra que, en 2026, solo tres jurisdicciones –Santiago del Estero (192 días), San Luis (191) y Mendoza (190)– planifican un calendario ajustado a la meta de 190 días de clase.
Hay 23 jurisdicciones que cumplen con el mínimo de 180 días de clase establecido por la Ley 25.864. Mientras tanto, Catamarca queda por debajo con 178 días. El promedio nacional creció de 178 días en 2020 a 187 en 2024. Sin embargo, retrocede a 185 días en 2025 y se mantiene en 185 días en 2026. Además, el número de provincias que cumplen con los 190 días también cae. Pasa de ocho en 2025 a tres en 2026.
El informe desagrega además el tiempo escolar en horas. La normativa del CFE define un mínimo de 760 horas reloj de clase para la jornada simple de primaria. Aun así, siete provincias no garantizan ese piso para una proporción de sus estudiantes. Estas provincias son: Santa Cruz, La Rioja, Río Negro, Tucumán, San Juan, Buenos Aires y Chubut. En esas jurisdicciones, 718.712 alumnos no alcanzarán el mínimo anual de horas de clase requerido.
Paros, ausentismo y la brecha entre calendario y aula
Las cifras del informe surgen de contar los días de clase previstos según el inicio y la finalización del ciclo lectivo en cada provincia. Además, de ese total se restan feriados nacionales y provinciales y el receso invernal. En un segundo escenario, también se restan las jornadas institucionales previstas en días lectivos que implican suspensión de clases.
El documento aclara que ese recorte describe solo la planificación. No obstante, el cumplimiento efectivo puede verse afectado por conflictos laborales y paros docentes. También, puede verse afectado por problemas de infraestructura. Además, por ausencias de docentes y estudiantes o por factores climáticos u otras razones que obligan a cerrar escuelas o a reducir la jornada.
“El calendario escolar no es un simple trámite administrativo; es la columna vertebral que organiza el tiempo de enseñanza. En este marco, existe una preocupación legítima sobre la distancia entre los días planificados y los efectivamente dictados. Factores como conflictos laborales, problemas de infraestructura, factores climáticos y el ausentismo docente o de los mismos estudiantes erosionan significativamente el tiempo pedagógico real”, sostiene Flavio Buccino, especialista en gestión educativa.
“En Argentina no cumplir con los acuerdos educativos, como en tantos otros temas trascendentales, no tiene consecuencias para los funcionarios de turno. Ni siquiera el contralor nacional se ocupa de su acatamiento, en especial cuando se sabe que los calendarios firmados y publicados distan en mucho de su concreción durante el año”, afirma Gustavo Zorzoli, coautor del informe.
El estudio remarca que el país todavía no cuenta con un sistema de información nominal que permita seguir la cantidad de días y horas de clase efectivos que tiene cada alumno. Tampoco hay datos públicos consolidados sobre presentismo de estudiantes, docentes, paros o cierres por problemas climáticos o edilicios. La brecha entre lo planificado y lo efectivamente enseñado puede ser significativa. Sin embargo, hoy no se mide de forma sistemática.
Educación esencial: cumplir los días y las horas
La reforma laboral coloca a la educación en la categoría de servicio esencial y fija prestaciones mínimas altas, en línea con lo que ya se había intentado establecer vía DNU. Una de las causas que recortan tiempo de aula, los paros, aparece directamente alcanzada por esa definición.
Al cruzar esa decisión con los calendarios 2026, el foco se desplaza del conflicto puntual al piso estructural de tiempo escolar. Así, la pregunta ya no es solo si habrá clases durante una medida de fuerza. También importa si todos los chicos del país recibirán, como mínimo, los días y las horas de clase que los acuerdos federales consideran imprescindibles.
Si la educación es servicio esencial, el primer compromiso debería ser garantizar que los calendarios se acerquen lo más posible al piso de 190 días y 760 horas. Además, el país debe contar con información confiable sobre lo que efectivamente ocurre en el aula.
En un contexto de discusión sobre empleo, productividad y reforma laboral, el informe de calendarios recuerda que el capital humano empieza mucho antes de la primera búsqueda de trabajo. Empieza en la cantidad de tiempo que cada alumno pasa en clase. Además, todavía, hay provincias en falta.
Fuente de datos educativos: informe “Calendarios escolares 2026: horas de clases y planificación provincial del año escolar” , de Argentinos por la Educación .

