María Corina Machado y Elisa Trotta encarnan formas de liderazgo político que operan desde la legitimidad, la diplomacia y el poder simbólico.
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Mujeres y geopolítica
En escenarios de crisis democrática y autoritarismo, algunas mujeres construyen influencia internacional sin ocupar cargos formales de gobierno. La situación venezolana también es seguida de cerca por organismos internacionales y actores multilaterales, que advierten sobre el deterioro institucional y democrático del país, como señala la Organización de los Estados Americanos (OEA).
La geopolítica contemporánea ya no se explica solo desde los Estados ni desde los presidentes en ejercicio. En un escenario atravesado por crisis institucionales, autoritarismos persistentes y disputas globales, emergen liderazgos que influyen sin controlar aparatos formales de poder.
En ese terreno, algunas mujeres lograron incidir en la agenda internacional desde lugares no tradicionales, construyendo legitimidad política por fuera del Estado.
María Corina Machado y la legitimidad sin Estado
El caso de María Corina Machado se volvió central en la política latinoamericana. Su liderazgo opositor en Venezuela trascendió el plano local y adquirió proyección internacional, especialmente tras su postulación al Premio Nobel de la Paz.
Más que un reconocimiento individual, el gesto funciona como una señal política: construir legitimidad internacional en un contexto donde las elecciones, las instituciones y el Estado de derecho están severamente erosionados.
Machado representa un tipo de liderazgo que no gobierna, pero presiona. No administra, pero incide. Su capital político se construye a partir de respaldo externo, visibilidad global y autoridad simbólica.
El peso de los símbolos: Vaticano y poder blando
La visita de Machado al Vaticano y su encuentro con el Papa reforzaron esa estrategia. En la política global, los símbolos importan. La diplomacia moral, el respaldo ético y la presencia en espacios de autoridad espiritual funcionan como herramientas de poder blando.
En contextos de crisis democrática, estos gestos no son decorativos: son parte de la disputa por legitimidad.
Elisa Trotta y la diplomacia sin territorio
En la misma línea se inscribe el rol de Elisa Trotta, quien construyó influencia internacional como representante política de la oposición venezolana en el exterior.
Trotta ejerció una diplomacia sin embajadas, pero con discurso, presencia y redes. Desde organismos internacionales y foros multilaterales, sostuvo la agenda venezolana incluso cuando el Estado perdió credibilidad.
Venezuela como escenario estructural
Estos liderazgos no pueden leerse por fuera del contexto venezolano. Un país con enormes recursos naturales, pero atravesado por una crisis profunda, como ya analizamos en este informe sobre la crisis estructural en Venezuela.
En ese escenario, el liderazgo femenino aparece no como excepción, sino como respuesta política frente al colapso institucional.
Género, poder y geopolítica
No se trata de una narrativa romántica. Se trata de entender cómo, en tiempos de crisis, el poder también se ejerce desde la legitimidad, la representación y la presión internacional.
Hoy, algunas mujeres no gobiernan Estados, pero inciden de manera directa en la geopolítica global.

