Europa compra carne argentina pero pone las reglas

Europa y exigencias de sustentabilidad en el agro argentino
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El acuerdo Mercosur–Europa volvió a poner al agro argentino en el centro del tablero. Sin embargo, el acceso al mercado europeo ya no depende solo de precios o volúmenes. Hoy, Europa exige sustentabilidad, trazabilidad y cumplimiento normativo como condición de entrada.

Resumen

  • Europa no discute solo qué compra, sino cómo se produce.
  • Para el agro y la ganadería en Argentina, el desafío es demostrar cumplimiento según Europa.

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Durante años, el agro argentino compitió en el mercado europeo por precio y calidad. Ese esquema quedó atrás.

Hoy, la Unión Europea prioriza criterios ambientales, sociales y de gobernanza. Además, estos criterios están alineados con el Pacto Verde Europeo y su política comercial.

La Comisión Europea sostiene que la sustentabilidad ya forma parte estructural de sus acuerdos comerciales, como detalla en su marco oficial sobre comercio y desarrollo sostenible: Trade and Sustainable Development – European Commission .

Trazabilidad, ambiente y compliance

Las nuevas regulaciones europeas buscan evitar que los productos importados estén asociados a deforestación o degradación ambiental.

En ese contexto, las empresas deben demostrar origen, uso del suelo y cumplimiento normativo a lo largo de toda la cadena de suministro.

El reglamento europeo contra la deforestación importada establece controles estrictos sobre productos como carne y soja, según el texto aprobado por el Parlamento Europeo: EU Deforestation Regulation .

Para la ganadería, esto implica monitorear el origen del ganado y su huella ambiental. Para la agricultura, exige registros precisos sobre insumos y prácticas productivas. Este enfoque muestra cómo Europa y Argentina están vinculadas.

Un filtro que redefine la competitividad

Estas exigencias funcionan como un nuevo filtro de acceso al mercado europeo.

Productores que antes competían sin dificultades ahora enfrentan costos adicionales y barreras técnicas. La competitividad dejó de medirse solo en toneladas exportadas.

Europa utiliza el comercio como herramienta de política ambiental. Por eso, quien no se adapta, queda fuera y afecta directamente a Argentina.

Argentina frente a un dilema estructural

Argentina tiene escala, conocimiento y tradición agroexportadora.

Sin embargo, el problema aparece en la implementación. Falta un sistema integrado que acompañe a productores y empresas en el cumplimiento de las normas europeas.

Sin coordinación público-privada, financiamiento y reglas estables, el riesgo es perder mercados estratégicos aun con demanda existente desde Europa, complicando la relación Argentina-Europa.

El campo también define el acuerdo

El acuerdo Mercosur–Europa no se juega solo en despachos diplomáticos.

Se juega en el campo, en los frigoríficos y en las cadenas de valor. Europa ya fijó las reglas. Argentina todavía discute cómo adaptarse.

Europa seguirá comprando alimentos. No está claro si seguirá comprándolos a quienes no puedan demostrar cómo los producen, lo que podría afectar la conexión entre Europa y Argentina.

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